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Qué queda por hacer
Por: Isaías Orozco Gómez | 09 de Julio del 2012 | 00:04 hrs
 

Los fétidos intríngulis del aún latente proceso electoral y electorero federal que de facto y jurídicamente está en su  fase más difícil y candente, nos llevan, necesariamente, a pensar en la vargasllosiana dictadura perfecta que hace sexenios se ha venido imponiendo en la mayor parte de los Estados Unidos Mexicanos; y/o, en la “necedad” de seguir construyendo una democracia evidentemente imperfecta. Ambas muy acordes a los aviesos intereses de una oligarquía voraz e insaciable, al alimón con un sistema mediático manipulador de la verdad y por ende inmoral, representado esencial y claramente por el duopolio Televisa-Tv Azteca; Milenio, con su negocio encuestador GEA-ISA, Radio Fórmula, los diarios de la Organización Editorial Mexicana, entre otros.
De ahí que sigamos insistiendo, convencidamente, de que la DEMOCRACIA no consiste esencialmente en un conjunto de reglas --¿amañadas?--  que posibilitan la delegación del poder y el cambio periódico del mismo; o más concretamente, en un mecanismo (a veces muy complicado, como en el caso presente)  de comicios, de emisión del sufragio, para elegir a los respectivos “representantes populares” integrantes de la próxima legislatura del Congreso de la Unión, y al ciudadano  presidente de la República, votado el domingo 1 de julio, el cual no contó con más de 30 millones de votos que lograron conjuntamente el Movimiento Progresista (Andrés Manuel López Obrador) y el Partido Acción Nacional (Josefina Vázquez Mota); situándose, Enrique Peña Nieto, además de eso, por la compra mil millonaria de votos y demás trapacerías abiertas y encubiertas, en el virtual presidente más cuestionado que su propio protector Carlos Salinas de Gortari y que el mismo Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, el cual va a entregar la banda tricolor, sin haber logrado legitimar su mandato.
Ante tal realidad de “la política a la mexicana”, a todos los mexicanos sin importar banderías política partidistas y…, que de verdad, moralmente y a conciencia deseamos un México, una Matria y Patria mexicana tranquila, en paz, respetuosa del estado de derecho constitucional, de los derechos humanos, que se conduzca por el camino del progreso que real, efectiva y eficientemente procure el bienestar de todos los chihuahuenses y de todos los mexicanos, preeminentemente de los trabajadores del campo y la ciudad; nos queda por hacer, la gran tarea de la construcción de la DEMOCRACIA, que aunque no ha sido capaz  --hoy por hoy--  de conseguir la sociedad ideal, resulta en la práctica, el único sistema de gobierno adecuado, legal y legítimo. Y a propósito del ya varias mencionado “gobierno de coalición”, se impone. Conscientemente, avanzar en el establecimiento de la democracia que posibilite auténticamente la alternancia y la pluralidad del poder, y demandar por ello, la mejor defensa contra la arbitrariedad, la opresión, el fraude electoral (implícito o explícito: antes, durante y post procesos), la nefasta corrupción e impunidad, que tanto mal le han causado a todos los mexicanos, a la par que garantiza la tan ansiada libertad y el respeto a  todos los  derechos del hombre y la mujer mexicanos.
Llegó el tiempo, llegó la hora de que convirtamos la DEMOCRACIA, en una parte vital de nuestras vidas, en la que participemos todos del poder, que es, ni más ni menos: la gran expresión de JUSTICIA y LIBERTAD.
Nadie, absolutamente nadie, debe seguir siendo un puro y simple OBJETO de dominio, un mero gobernado, tratado indignamente, comprando su voto por las graves carencias económicas –principalmente--   en las que los ha sumido un régimen injusto e inequitativo; por el contario, debemos SACAR LA CASTA y exigir ser tratados como SUJETOS,  y podamos hacer valer nuestra voluntad en toda acción política, no solamente durante los tan cuestionados procesos electoreros, de carácter federal, estatales y municipales.
Es válido insistir en la construcción de la DEMOCRACIA PARTICIPATIVA, pues sólo participando individual y colectivamente en las decisiones del poder, del gobierno en sus tres órdenes, de los diputados locales y federales, de los senadores y demás integrantes del Poder Judicial; así como de las disposiciones que tomen en materia electoral el IFE y demás dependencias afines, pueden todos los mexicanos, sin discriminación alguna, ser libres y lograr las prosperidad personal y familiar, con la seguridad integral que ofrece un empleo seguro y bien remunerado.
Permítaseme, apreciable lector (a), en el marco de las elecciones del 1 de julio, plantear las siguientes cuestiones:
Bien que la señora Josefina Vázquez Mota, candidata del PAN a la Presidencia y “su” partido, hayan reconocido “tan pronto”, inmediatamente, ante un bajo porcentaje del PREP, el haber perdido la elección. Pero llegar a defeccionar una lucha de más de 70 años por la implantación de la DEMOCRACIA en México, resulta incomprensible y sumamente ofensivo y lastimoso, para los millones y millones de bien intencionados  mexicanos “que toda su vida” cívica-partidista, se la partieron por el ideal blanquiazul, en la “brega de eternidad”.
¿Se enteró la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, que algunos padres (¿?) llevaron a sus hijos (as) con deficiencias mentales a las urnas, y el padre o la madre votó por tan desvalidas criaturas?¿Puede pensarse entonces, que ese inmoral actuar de los citados progenitores, violó los DH, de dichos “ciudadanos”?
Finalmente, aunque la delegación del poder por parte de los ciudadanos es algo temporal, es decir, dura solamente hasta las próximas elecciones, se requiere un control cotidiano, estar vigilantes de que se cumplan las tan pregonadas promesas, para que se imponga la voluntad de todo el pueblo; y no la autoritaria y muchas veces negativa voluntad de los que fueron elegidos.



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El Diario de Chihuahua