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El educativo, un problema complejo
Por: Renato Rosas | 02 de Agosto del 2012 | 00:08 hrs
 

Desde hace tiempo se comenta de la educación escolarizada como un problema que destaca en la preocupación social. Se escuchan opiniones acerca de una prueba —la “evaluación universal”—  que se aplica a quienes aspiran a trabajar como docente en el nivel básico del sistema educativo nacional. Hay quienes opinaban a favor de dicha prueba que, según esto,  mide la capacidad de quienes pretenden ocupar alguna  vacante y también quienes la consideran insuficiente para evaluar el nivel de conocimientos del evaluado, su formación profesional como docente y su vocación para la enseñanza. Los comentarios que he escuchado no consideran otros factores que influyen en los resultados escolares, como las relaciones sindicales, la administración de los recursos humanos y materiales de las escuelas y la relación  laboral en sí. Estos elementos, entre otros, conforman un ambiente escolar que influye negativamente en los resultados escolares, sobre ello apunta esta entrega.
El SNTE y la educación:  Se ha considerado la escuela como el lugar natural para  formar valores. Si bien es verdad que ahí se desarrolla la formación cívica y el amor, o el desprecio, por la verdad y la justicia, y el sentimiento de pertenencia a un grupo social, entre otros rasgos de nuestra personalidad individual y colectiva, también es cierto que la vida moderna ha llevado paulatinamente a la pérdida de conductas derivadas de valores como los mencionados, lo ético, lo moral y otros aspectos que permiten y profundizan la convivencia entre los integrantes de un grupo social.
En el caso del sindicalismo de los trabajadores de la educación, lejos de cumplir sus responsabilidades como instrumento para la defensa de los intereses laborales y profesionales de sus agremiados, ha quedado en agencia de empleo, en partido político, en aparato simbiótico entre su “presidenta vitalicia” y el grupo dirigente por un lado y la base de la organización por el otro. La diversidad de tareas del sindicato lo ha llevado a perder su razón de ser natural, la defensa de la base magisterial, y a ocuparse de integrar la fuerza requerida para negociar cuotas del poder gubernamental. Ocurrió antes de Fox, con Fox, con Calderón y ahora se prepara para el siguiente sexenio.
El resultado ha sido un sector de trabajadores de la educación que crece día a día en un ambiente de simulación, consecuencia del “apapacho” por parte de los núcleos dirigentes del sindicato, comportamiento que se convierte en conducta observada por los estudiantes que la recogen en su manera de convivir con sus compañeros. Esto crea una relación no sana entre el sindicato y el docente que lleva a confundir entre dirigente sindical y autoridad administrativa.
Los recursos humanos y materiales: No es extraño que, en la escuela real, la gestión de recursos humanos —directivos, docentes, empleados de oficina o manuales—, y los materiales —construcción de ampliaciones, material de limpieza, mantenimiento de los edificios escolares— se vean determinados por el momento político que se vive y por las relaciones políticas o personales —del jefe, el inspector, el director o alguien del personal de la escuela—, con algún político o funcionario de gobierno. De esta manera, en no pocos casos, se va desarrollando un clientelismo útil en su oportunidad.
Así, la gestión de mejoras, sea con incremento de trabajadores, ampliaciones o de otro tipo, queda expuesta a las relaciones personales y a la compra de voluntades políticas. La escuela y la asociación de padres quedan en calidad de botín y la escuela se manifiesta como un eslabón más de la cadena de dependencias políticas y deudas “por cobrar”. Los ascensos y los derechos quedan como especie de cambio para hacer posibles mejorías personales o escolares.
La relación laboral:. También en este renglón se aprecia gran deterioro en las relaciones al interior de la escuela. Obtención de doble plaza, de cambios de adscripción, de ascensos, si bien son logros consecuencia de la vida sindical del pasado —cada vez más lejano—, se han convertido en trofeos por conseguir mediante la presencia en campañas políticas, en la incondicionalidad ante la autoridad administrativa. Cualquier camino es válido si sirve para lograr alguna mejora personal o familiar.
No son pocos los docentes “comisionados” —cobro sin trabajo en el aula— para tareas político partidistas o sindicales. Esta es otro beneficio que se obtiene en agresión a las relaciones laborales que ha servido, en muchas ocasiones, en las campañas sindicales o políticas. Incluso llegándose al exceso de una nube de comisionados sin presentarse a trabajar.
Tal vez el pago más alto de sacrificio a la legalidad se esté dando en estos días, cuando la SEP informa, por boca del médico Córdova Montoya, que habrá 50 mil lugares para estudiantes que no fueron aceptados mediante el examen de admisión en la capital del país, para que se inscriban en escuelas particulares —no “patito”— mediante el pago de una beca pagada por la SEP, de esta manera se pretende matar dos pájaros de una pedrada, dar lugar a esos muchachos y seguir apoyando, mediante subsidio disfrazado de beca, el fortalecimiento de la educación privada.
Considero que los casos expuestos son ejemplos de relaciones enfermas, que atrofian los propósitos educativos, y, lejos de resolver el problema de la educación en México, lo agravan.



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El Diario de Chihuahua