Portada >> Opinion
 
 
Incompetentes
Por: Renata Chapa | 05 de Agosto del 2012 | 00:27 hrs
 

Cuatro de la mañana, para no variar y contando. Amanecí con la crónica molestia. Trato de tranquilizarla con la razón, con la lógica, con la cordura. Pero estas tierras mexicanas que me vieron y me ven crecer son duras de arar. No es tan sencillo abrir zanja para el sano fluir de otras aguas ideológicas, cristalinas y abundantes. Ésas que alimentan la sana cosecha individual y que detonan otro estado intelectual y emocional. El de la abundancia en paz y creatividad.
Pero ahí viene otra vez la primera idea del día. No cesa. Esa maraña de voces e imágenes despierta junto conmigo. No a mi lado. En mí. Es como si apareciera otro sueño, pero despierta, donde rostros, escenarios y frases causan revuelos en medio del silencio típico de la madrugada. Frases ya emitidas; otras más, las que se quedaron en veremos, comienzan a ser redactadas con tinta iracunda.  Mal. Qué mal. Los desatinos, arteros o no, de los otros vaya que quitan el sueño. Abonan estrés. Carburan enfrentamientos una vez que el Sol haya salido. Mientras tanto, el primer jugo de la mañana es gástrico. Uno tras otro. Salud. Y no.
El problema está en los demás. En ésa que ofende a mis espaldas. En ése que miente en mi cara. En ésos que medran con impune auspicio. En aquéllos que defienden la indefendible mediocridad. Juzgar la alevosía y ventaja de los terceros es un grado de especialidad compartido. Se vuelve vicio. Enceguece. Hasta que algo aparece en el camino que alecciona y pone el alto. No todos corren con la misma fortuna. Pero hoy yo sí me siento afortunada. A mí se me apareció en el aeropuerto una mañana. La revelación fue inmediata. Al minuto y medio. Como jeringa que inyecta a un corazón en crisis para regresarlo a la vida a la de ya.
Su título, “Gestión de incompetentes”. De entrada, catártico. Hablaba mi mismo idioma. Autor, Gabriel Ginebra. Editorial, Océano. Era el tipo de libro que parece levantar sus brazos para ser tomado del anaquel. Respondí en automático a la provocación y le di la vuelta. Me urgía conocer su cuarta de forros. Breve, dos párrafos, y claridad lapidaria.
“Dedicado a directivos de empresas, instituciones y ONG, ‘Gestión de incompetentes' expone con claridad y sentido del humor la importancia de aprender a dirigir personas y presenta una serie de herramientas para convertirse en un jefe con dotes para inspirar, disciplinar, agradecer y motivar a sus empleados. Además, incluye un modelo para diagnosticar diez clases distintas de incompetencia y aplicar el remedio correcto para cada una, así como una filmografía con 25 películas recomendadas que muestran ejemplos paradigmáticos de buena y mala gestión.  
La incompetencia es uno de los principales obstáculos para el desempeño eficaz de cualquier organización. Pero no todos son conscientes de que un empleado puede ser incompetente no sólo por falta de preparación o de habilidad, sino por no contar con recursos suficientes, por no recibir instrucciones claras o información adecuada, o por faltarle entrenamientos para el uso de nuevas tecnologías. Y sin duda, pocos se dan cuenta de que, cuando un jefe se queja de que está rodeado de incompetentes, entonces el mayor incompetente de todos… es el jefe”.  Y es que si todos, de alguna u otra manera somos o nos sentimos “jefes”, la llamada de atención de Ginebra es generalizada. Prueba de fuego para la humildad.

De manera concreta, las 186 páginas de “Gestión de incompetentes” son divididas en tres llamativos bloques. Van algunos extractos que punzan la reflexión. “I. Reconocer la incompetencia propia y la ajena. (…) Es el inicio de toda sabiduría…Tenemos en la cabeza una larga lista de qué hacen mal los colegas, pero no nos atrevemos a pensar de igual manera para nosotros. Un primer capítulo incita a tener el coraje de ver cómo somos como gestores de personas y a reconocer que lo hacemos mal. Especialmente si descubrimos que sufrimos del Síndrome de Verse Rodeado de Incompetentes. / II. Diagnosticar incompetencias. (…) Muchos clasifican a sus empleados como buenos si hacen las cosas bien y malos si las hacen mal. A los primeros hay que premiarlos, y a los segundos, despedirlos. Con un planteamiento así no es extraño que –tarde o temprano—acabemos todos en la lista negra… En este capítulo se enhebran diez cortos capítulos que presentan una galería de personajes (el teórico, el asfixiado, el torpe, el distraído, el indiferente, etcétera) con sus respectivos tratamientos. / III. Tratamiento de incompetencias. El mal gusto que puede haber dejado el enfocarse en el diagnóstico y ver de todo, queda compensado por la buena noticia de que todo tiene tratamiento en gestión de personas… En primer lugar, Enseñar a trabajar. La mayor parte de los problemas llamados motivacionales provienen de frustraciones o inseguridades causadas por no saber trabajar. El regaño educativo es también un importante recurso directivo que analizamos con detalle y con método –básicamente tomado de Aristóteles--. Y acabamos con dos capítulos sobre palacnas de gestión emocional del colaborador: Pedir por favor, agradecer el trabajo bien hecho, disculpar y perdonar” (pp. 17-19).

Sin exagerar a lo fácil, “Gestión de incompetentes” va muchísimo más allá de su costo en el mercado ($270.00). Tiene la virtud, al menos en mi caso, de ubicarme con tan sólo leer su título. Y esto no sólo en las relaciones del ámbito profesional, sino las familiares. Pero, sobre todo, en la propia evaluación sobre los juicios emitidos sobre los demás, el tiempo y energía destinado a ello, y lo que se va al olvido en materia de autocrítica por esa natural tendencia a lo fácil, es decir, a criticar al otro.
Gabriel Ginebra, licenciado en filosofía y doctor en organización de empresas, también cuenta con un blog bastante recomendable: gestiondeincompetentes.wordpress.com. A él y a su obra, mucho por agradecerle. Sobre todo, que ese despertar de las cuatro de la mañana haya encontrado buen paliativo. Mis sueños, ahora, son más reparadores. Supongo que el de esos muchos otros acompañantes de mis insomnios, también.

centrosimago@yahoo.com.mx
@RenataChapa



-
El Diario de Chihuahua


 
>> lolita.loya:  como siempre renata me encantan tus comentarios tu trabajo que cada domingo encuentro cada vez mas interesante, ameno, y muy variado, gracias soy tu admiradora y colecciono tus trabajos desde que descubri tu seccion as soy tu admiradora y colecciono tu seccion.