Villahumada— Ejidatarios en el municipio de Ahumada denunciaron ayer la apertura de nuevos asentamientos agrícolas en zonas de agostadero, con vocación ganadera para crecimiento exclusivo de pastizal, en propiedades que la comunidad menonita adquirió recientemente al suroeste de la población de Moctezuma para sembrar más de tres mil hectáreas de algodón, trigo, frijol y maíz.
Estas nuevas áreas de siembra ubicadas en zonas de libre alumbramiento carecen de permisos de cambio de uso de suelo por parte de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), aseguraron los campesinos. Los ejidatarios contabilizaron ahí 16 pozos de reciente perforación para el riego de “pivotes” de 80 hectáreas cada uno.
“Hace dos años, cuando recorríamos estas áreas de pastizal, no había siembras, sólo ganado pastando. Hoy que vamos a ese punto encontramos, entre dos sierras, estas tres mil hectáreas de siembra nuevas, en su segundo o tercer ciclo agrícola”, explicó Idelfonso González Villalobos, funcionario de la Dirección de Desarrollo Rural del Ayuntamiento de Ahumada.
Martín Solís Bustamante, uno de los dirigentes de campesinos manifestó que con base en estas pruebas se ha solicitado a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) que intervenga en la devastación que los nuevos desarrollos de siembra han provocado a la flora y fauna en la región tras el desmonte de miles de hectáreas en la región suroeste de Villa Ahumada.
“Sin embargo vemos que siguen abriéndose nuevos cultivos como el del Rancho El Barreal”, apuntó.
En ese predio, el pasado sábado un comunero menonita identificado como Abraham Giesbreoht Wiebe, 41 años de edad, falleció a consecuencia de una descarga eléctrica cuando intentó conectar del tendido de alta tensión, la bomba de extracción de un pozo.
El Diario constató la existencia de este desarrollo ahora denominado San Martín, en medio de dos cadenas de sierra.
Donde anteriormente existía un rancho con vocación ganadera llamado El Barreal, hoy se extienden sembradíos de algodón, frijol, trigo y maíz.
El desarrollo, a 20 kilómetros al suroeste de la subestación ferroviaria Moctezuma, comienza detrás de una punta de sierra, prácticamente oculto desde cualquier camino paralelo a la carretera Panamericana.
El predio colinda al sur con otra zona de pastizales que también está siendo explotada con cultivos de temporal y riego denominado Rancho El 24, y con el mega desarrollo agrícola Valle de la Esperanza, a 18 kilómetros al oeste de la vía Juárez-Chihuahua.
Desde la sierra se observan los “pivotes” bien marcados y al menos ocho bodegas para granos y maquinaria.
Al extremo poniente del asentamiento se detectaron dos perforadoras, una de éstas en operación desde hace dos semanas para excavar un pozo que abastecerá cien hectáreas de siembra recién desmontadas. Los montículos de maleza aún están distribuidos sobre el predio.
La otra perforadora concluyó su trabajo recientemente para habilitar un pozo que surte agua a un sistema de riego automatizado sobre un maizal de 80 hectáreas que está próximo a la cosecha.
San Martín, o El Barreal, se ubican sobre una sección no vedada del acuífero Santa Clara-Flores Magón-Ahumada denominada Laguna de Tarabillas, en plena zona de recarga del acuífero por su cercanía con áreas serranas.
De acuerdo al estudio de la Comisión Nacional del Agua denominado “Problemática de sobreexplotación de acuíferos y cuencas”, Laguna de Tarabillas presenta un déficit del 602 por ciento en su balance entre la recarga anual a través de la precipitación pluvial y el volumen de agua solicitada por los usuarios registrados ante Coonagua que suman 269 productores.
Laguna de Tarabillas tiene una recarga anual de 36.4 millones de metros cúbicos de agua, pero tiene una explotación de 219.38 millones de metros cúbicos.
De acuerdo al Diario Oficial de la Federación en su publicación del 3 de enero de 2008 sobre disponibilidad de los acuíferos en el país (la más reciente es del 2011 pero la Conagua no la consideró en el estudio), Laguna de Tarabillas tiene una disponibilidad de 33.08 millones de metros cúbicos
Riega 21 mil 938 hectáreas cuando debiera regar 3 mil 640 hectáreas de cultivos, lo que se consideraría un manejo sustentable del agua.
“Se están acabando el agua en una proporción de cuatro a uno. Es decir, lo que están consumiendo estas comunidades menonitas en un ciclo agrícola, debiera distribuirse en cuatro”, puntualizó Solís Bustamante.
Empero, sus cálculos podrían ser imprecisos, pues según el estudio de la Conagua, la proporción es 6 a 1. Sobre cada ciclo agrícola se extrae el agua de seis en la sobreexplotación al acuífero.
No obstante, esta cifra podría quedar aún a medias, pues de las 526 solicitudes para explotar pozos subterráneos en Laguna de Tarabillas, 269 están registrados y reconocidos por la Conagua pero 257 están pendientes de revisión o ya cuentan con un requerimiento por la explotación sin licencia. Al menos la mitad de esta cifra está operando ilegalmente o bajo amparo de la justicia federal.
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