• Sábado 20 Octubre 2018
  • 8:13:27
  • Tipo de Cambio $18.25 - $19.10
  • 16°C - 61°F
  1. Sábado 20 Octubre 2018
  2. 8:13:27
  3. Tipo de Cambio $18.25 - $19.10
  4. 16°C - 61°F
  5. Siguenos en Facebook - eldiariodechihuahua.mx
  6. Siguenos en Twitter - eldiariodechihuahua.mx

Deportes

La final de finales

Excélsior | Martes 04 Octubre 2016 | 06:46 hrs

Agencias |

Ciudad de México.- Era una final inédita. El gran clásico de clásicos, el América-Chivas más importante de los años 80. “La temporada anterior nos habían dejado fuera en semifinales”, recuerda Javier Aguirre, más de 30 años después, desde Abu Dabi.

“Era repetir o tener revancha”. Dos de los equipos más populares de México definían el título de liga, el 10 de junio de 1984. Nunca se había dado. La llamaron la final del siglo “y paradójicamente fue el último partido en el que vestí la camiseta del América”, agrega. “Había estado nueve años en el club. Fue una culminación, sin saberlo”.

El partido estaba prácticamente definido cuando metió gol El Vasco a los 90 minutos.

“Se estaba repitiendo el partido de la ida, en el que íbamos ganando 2-0 y nos empataron a dos. Aunque no llegaron al segundo. Faltaba el último clavo en el ataúd. Por fortuna, en un córner puse el tercero. El último gol de esa temporada y el último de mi carrera como americanista”, relata.

El marcador global quedó en 5-3 a favor de las Águilas, entonces dirigidas por el chileno Carlos Reinoso. En el partido de vuelta, Armando Manzo salió expulsado. Como Carlos de los Cobos en la ida, pero con roja directa.

“Eran otros tiempos, ni mejores ni peores: distintos. La importancia del partido indicaba estar concentrado en él. Todos los que estuvimos en esa final, que fuimos campeones y que en el año anterior hicimos el récord de puntos en el futbol mexicano, salimos de las fuerzas básicas. Veníamos de abajo y fuimos alcanzando a los más grandes. Por amor a la camiseta”, complementa.

Pero luego tuvo que irse: “Dentro del vestidor había mucha euforia. Si ya estaba tomada la decisión, no era el mejor escenario. Todavía tuvimos un festejo con las familias, en un lugar que estaba de moda por aquella época, y la pasamos muy bien. A los dos días nos citaron en el club. La típica historia de los que van pasando uno por uno, cuando terminan contrato. Ofrecían uno, dos o ninguno. Y ese fue mi caso. ‘No entras en los planes’, me dijeron. No le di más vueltas ni pregunté el por qué. Agarré mis cosas y me fui”.

Con el paso del tiempo, Aguirre entendió lo que el futbol le escondía. “Si le conviene a todo mundo que salgas de un club, te venden y ya está. Yo nunca habría pensado en irme del América. Fue el equipo que me llevó del barrio al profesionalismo. Desafortunadamente, no dependía de mí. Me lo dijo Panchito Hernández y me hice a un lado”, comparte.

Fue el cuarto título americanista, el del orgullo y la rivalidad. La final de finales, “porque desde chavo te lo enseñan. Los partidos contra Chivas, Cruz Azul, Pumas… no se pueden perder. En los torneos de barrios se dejaba uno la vida. Y era gratis, ¿eh? No te daban ni para el camión. Poco a poco te iban educando: cómo vestirte, cómo vendarte, bolear tus zapatos, cómo respetar a los del primer equipo. Era toda una educación deportiva, porque así era ser americanista”.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






Estás utilizando AdBlocker D: Quizás te interese este artículo