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Estado

El hambre los jala a comedor infantil

Fernando Aguilar/El Diario | Domingo 10 Julio 2016 | 06:42 hrs

El Diario de Juárez |



Ciudad Juárez.- La primera vez que lo vieron, Ángel vestía un short que se le caía porque le quedaba demasiado grande. En aquella ocasión, los voluntarios que lo recibieron advirtieron que la camiseta que llevaba puesta tampoco era de su medida y que, peor aún, estaba muy sucia.

Ese día, el niño de cuatro años llegó acompañado de sus tíos Andrés y Yahir, quienes, para muchos, habrían sido descuidados con el pequeño si no fuera porque uno tenía 12 años, el otro 13 y, a su vez, ambos se habían acercado solos, sin ningún adulto que los acompañara.

Recuerdos como ese los guardan en su mente los voluntarios de Extiende tus Alas, un comedor infantil en el que han podido darse cuenta de que decenas de pequeños asisten por su propia voluntad a ese lugar para convivir entre sí en un espacio fresco y comer tres veces por semana diferentes platillos al mediodía.

“Ellos van caminando solos o vienen porque sus compañeros de la escuela les dicen”, explica Mariel Aguilar, coordinadora de Programas y Proyectos de la organización civil. “Llegan y nos preguntan que si pueden entrar. Aquí no se le cierran las puertas a nadie. Pueden venir cuando quieran”.

Instalado en una amplia vivienda de la colonia San Antonio, el comedor infantil sirve a unos 45 niños mole con arroz y frijoles, ensalada de atún y alimentos que la mayoría de las familias mexicanas prepara.

De acuerdo con los voluntarios –una decena de ellos–, casi todos los que acuden viven en esa zona habitacional y en las colonias Linda Vista y Azteca.

Un año antes de que el espacio iniciara operaciones en 2010, sólo en el polígono donde se ubica residían unos 257 niños de seis a 11 años, indican datos del último Censo de Población y Vivienda elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Aunque ha dejado de frecuentarlo, Silvia era una de ellas. Mariel recuerda su historia con claridad: la niña pasaba por una situación dura en su hogar. La habían expulsado de su escuela porque, dice la voluntaria, los piojos habían invadido su cabellera.

“Ella también venía sola. A veces venía con su hermana Nayeli, que en ese tiempo tendría 12 años”, relata la mujer.

La socióloga Catalina Castillo Castañeda, directora de la Organización Popular Independiente (OPI), indica que una probable explicación a este patrón estriba en la generalizada ausencia de soportes familiares que mueven a los niños a permanecer fuera de casa.

Desde su punto de vista, el hecho de que la jefatura de la familia recaiga a veces en las mujeres provoca que éstas tengan que salir a trabajar, por lo regular, muy temprano por la mañana. Para ella, estas madres optan por dejar a sus hijos en la casa porque no tienen dónde dejarlos por tan prolongados lapsos.

De hecho, indica Mariel, una situación de esa índole motivó la fundación del comedor el 12 de abril de 2011, cuando, recuerda, el platillo que lo inauguró fueron las tostadas de frijoles y lechuga que les dieron de comer a los primeros 12 pequeños.

“Por aquí hay muchísimos niños que estaban en la calle”, revela. “Chiquitos de cuatro o cinco años ya en la calle y muy temprano. Se metían hasta muy tarde. Y dijimos, la comida es lo que siempre va a jalar a la gente. Empezamos entonces con el comedor los viernes”.

Con la buena aceptación de los menores, el comedor infantil comenzó a ampliar sus días de operación a los lunes y los jueves en horas próximas a la conclusión o al inicio de las jornadas escolares de ellos.

De ese modo, explica Mariel, los que estudian por la tarde comienzan a llegar a las 12:30 del mediodía para comer antes de irse la escuela, mientras que hacia la 1:30 de la tarde llegan quienes recién terminan sus clases.

“A ellos les gusta mucho venir aquí. La colonia no es de extrema pobreza, pero sí hay mucha necesidad. Es muchísima. Vemos que vienen niños que sí comen en sus casas, pero muy mal. Los vemos o muy delgados o muy gorditos. O que vienen con su aspecto muy sucio, muy descuidado”, sostiene la voluntaria.

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