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Estado

Dejan estado costeño por el desierto y aún andan descalzos

El Diario de Juárez | Viernes 02 Diciembre 2016 | 10:00 hrs

El Diario de Juárez |

Ciudad Juárez.- Viajar más de 2 mil kilómetros con unos cuantos pesos y la ilusión como única garantía hizo que la familia Vázquez Suárez dejara Tierra Blanca, Veracruz, para instalarse en el desolado escenario de la colonia Granjas de Santa Elena.

La tierra en que nacieron Nayeli, Alejandro y sus cuatro hijos es verde, cálida, pero plagada de miseria. El promedio del sueldo semanal apenas llega a los 600 pesos, razón suficiente para abandonarlo todo y buscar una alternativa de vida en esta frontera.

Todavía con la inocencia propia de la edad, los niños y las niñas parecen no ceder a las costumbres de su tierra, aunque el frío comience a calar. Todos permanecen descalzos y los rostros color bermellón.

“No se han enfermado gracias a Dios”, dice Nayeli, a quien le preocupa no poder darles seguro médico, ni tener un calentón para mantenerlos tibios en el inverno desconocido.

Cuando llegaron, hace cuatro meses, un desierto se extendió ante sus ojos y esa es la única imagen que tienen de Juárez. No han ido a ningún otro lugar. No se han movido de ese sector señalado como uno de los más marginados de la ciudad.

La situación de pobreza ha hecho que la familia Vázquez Suárez no festeje la Navidad como lo hacen aquellos que pueden meter algo al horno o tienen el tiempo para convivir con los suyos.

“En Veracruz no se festeja la Navidad como aquí. Allá nada más es la cena. No llega Santa Clós. A veces de chiquitos pedían algo a los Reyes Magos y se les ha dado a como se ha podido”, comenta Nayeli, de 30 años.

El deseo de la madre es que en esta ocasión todos estén bien, y juntos, “porque allá el 24 si le toca a uno trabajar tiene que trabajar, igual el 31, en días de trabajo tienes que trabajar”.

“Allá no hay descansos, trabajas de lunes a lunes para poder ganarte 600 pesos”, agrega quien junto a su marido, inmersa todo el día en la faena de separar bolsas para una empresa recicladora, logra obtener mil 200 pesos semanales.

Esa cantidad le permite dar lo básico a su familia. Algo de mandado, el llenado del tanque de gas con el que cocina y los útiles y materiales que requieren sus hijos para las tareas escolares absorben cada peso.

“Trabajo de 8 de la mañana a las 2 de la tarde. Paro para hacerles la comida y ya de ahí hasta las 8 o 9 de la noche. Entre más trabaja uno más saca”.

Y sí. La mujer tiene que trabajar sin parar si quiere obtener más dinero. El kilo de bolsas se lo pagan a un peso y el día apenas le alcanza para llenar sacos con 200 o 300 kilos.

Con todo lo adverso del panorama, Nayeli y Alejandro contagian su buen ánimo. Confían en que Juárez les puede brindar algo mejor y esperan con alegría la llegada de la próxima Nochebuena.

Sus pequeños se interrumpen para decir qué les gustaría recibir en Navidad. Omar y Fredy quisieran tener ropa y zapatos para pasar el frío, y las pequeñas, además, desean unas muñecas.

“Como llegamos aquí y no estábamos acostumbrados a este clima, siento que necesitamos abrigos y pantaloneras, porque es lo primordial, es lo que más se ocupa”, explica la madre.

A pesar de haber llegado a un lugar que a la vista resulta hostil, la pareja piensa que hizo lo correcto y que el sacrificio, a la larga, habrá valido la pena.

“Venimos con la esperanza de una vida mejor. Allá el detalle es que trabajas demasiado y ganas muy poco. Los sueldos son de 600 pesos a la semana, y trabajas de 8 de la mañana a 8 de la noche”, platicó Alejandro de 25 años, quien al igual que su esposa trabaja en casa separando bolsas de plástico.

En la vivienda que les prestaron, la pareja y los pequeños hacen a un lado las bolsas azules, en otro las blancas y en otro las transparentes, tarea que genera calor a unos cuerpos poco habituados al frío del norte.

“Las personas que nos prestaron un cuartito eran de Veracruz, ellos se vinieron para acá hacer varios años. Ya tienen sus casas, sus carros, ellos viven ya mejor”, agrega Alejandro, a quien escuchan atentos Omar, Fredy, Itzel y Esperanza, de 14, 12, 11 y ocho años, respectivamente. (Brisa Frías / El Diario)

¿DESEA AYUDAR?

La familia Vázquez Suárez requiere un calentón, cobijas, abrigos, sudaderas, pantalones y zapatos, así como despensa. A los pequeños les gustaría recibir ropa, calzado y juguetes.

• Nayeli, 30 años

• Alejandro, 25 años

• Omar, 14 años (talla 16, calza 28)

• Fredy, 12 años (talla 12, calza 23 ½)

• Itzel, 11 años (talla 12, calza 23 ½)

• Esperanza, 8 años (talla 10, calza 21 ½)

Para quienes requieran mayor información o apoyo para hacer llegar los regalos, pueden comunicarse al número celular (656) 573 08 78, o bien al correo electrónico [email protected] con Leticia Solares.

¿Cómo llegar?

Llegue al entronque que hace la Carretera Federal número 2 (conocida como a Casas Grandes) y el Eje Vial Juan Gabriel. De ahí baje al sur por la calle Mauro Álvarez Campos, que es un camino de terracería, y siga hasta que el camino lo desvíe por la calle Almendros.

Siga por Almendros hasta llegar a la tercera cuadra, que es la calle Durazno. De ahí gire la derecha y avance una cuadra hasta la calle Nogalera. La casa está en Durazno 1070.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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