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Estado

Se reencuentran en el río en acto de amor y protesta

Karen Cano
El Diario de Juárez | Domingo 29 Enero 2017 | 07:35 hrs

El Diario de Juárez |



Ciudad Juárez.- A manera de protesta por el discurso antiinmigrante del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, miembros de 370 familias mexicanas se reunieron en medio del río Bravo luego de varios años de no verse, al estar divididos por la frontera y su estatus migratorio.

Es la tercera vez que se realiza esta actividad binacional llamada “Abrazos, no Muros”, organizada por la Red Fronteriza por los Derechos Humanos.

A una temperatura bajo cero y en medio de un cauce con fango y poco agua, las familias bajaron por grupos para abrazar a sus seres queridos que viven del otro lado de la línea divisoria, por espacio de unos minutos.

“Este es un acto de amor pero también es una protesta ante la política anti-inmigrante, queremos mandar este mensaje de que necesitamos una reforma migratoria justa, que no separe familias ni comunidades”, declaró Irma Cruz, coordinadora regional de la red.

Viven separados

Miguel Ángel García Soto tenía 27 años sin ver a su hermana, y ayer fue el primero en cruzar el río para abrazarla.

“Tenemos contacto por Facebook, pero no es igual sentir la piel, la sangre que llama a la familia; sabemos que lo hará a su manera (Donald Trump) pero los latinos estamos unidos y va a batallar para sacar a la gente”, externó.

Jorge Talamantes, coordinador regional de Capellanes Internacionales México, organismo invitado a colaborar en el evento, mencionó que existe una gran preocupación también entre las personas que trabajan a favor de la comunidad migrante.

“Creemos que el amor puede más que un muro, y estas actividades son una forma de demostrarlo”, expresó.

En su silla de ruedas y acompañada de su mamá, Lupita de 17 años tuvo la oportunidad de ver por unos minutos a una de sus hermanas mayores a quien tenía 10 años de no abrazar, luego de que se fuera a Estados Unidos en busca de una mejor vida.

Al preguntarle qué le diría a Donald Trump, el presidente de Estados Unidos que tiene la intención de colocar un muro fronterizo, ella dijo: “Que no sea malito, que no ponga el muro y no me separe más de mis hermanas”.

María Luisa, madre de Lupita, comentó que sus hijas se fueron por la inseguridad que cimbró en la frontera desde hace algunos años, una de ellas fue víctima de robo de vehículo dos veces.

“Los mexicanos van a trabajar, uno tiene la esperanza de ver otra vez a sus familiares, pero nadie quiere muro”, declaró momentos antes de reunirse con sus hijas y sus nietos, hermanas y sobrinos de Lupita.

Como ellas, mexicanos que residen en este país y en el vecino expresaron sentir mucha tristeza ante la imposibilidad de poder defenderse de las palabras del mandatario estadounidense, quien en anteriores discursos ha señalado a los mexicanos como delincuentes.

“Está actuando mal, pensando mal, porque los mexicanos no hacemos nada malo, sólo venimos a trabajar y hacer un mejor futuro para nuestros hijos”, expresó María Parra, una mujer que se fue a Estados Unidos hace 10 años, y ayer pudo abrazar a su mamá.

José Reyes Soto, es otro mexicano que se fue desesperado por no poder conseguir un buen trabajo en su país, desde hace 10 años vive allá y ayer tuvo la posibilidad de reunirse con su hermana y madre.

“Esperemos en Dios que les dé la oportunidad de que sigan bien, porque ya es toda una vida allá (…) Trump también tiene familia, ojalá pueda ponerse en un momento en nuestro lugar para que nos deje, que ellos también pueden y quieren salir adelante, no nos queda más que rezar”, comentó Marisela, hermana de José.

“Estamos muy tristes por lo del muro, yo no sé qué hacer porque acá tengo a mi familia, a mi esposo y mis hijos; y allá tengo a mi mamá y a mis hermanas”, explicó Cinthia Gómez, quien durante la actividad de este sábado se pudo reunir con su madre, hermana y abuelos, después de 6 años.

Magdalena Equino, quien se reunió con su hermana Miriam después de 15 años de no verse, desea que el gobierno estadounidense deje de generalizar y entienda que no todos los mexicanos son malos.

“Ojala que el señor Trump vea lo hermoso que es unir a las familias, queremos una reforma migratoria justa, ojala él pudiera estar aquí para que viera la emoción que es unirse otra vez, debemos rezar para que sea justo con los mexicanos que sólo se dedican a trabajar honestamente, que no puede generalizar, si alguien es malo, no significa que todos somos malos”, dijo.

Irma Cruz señaló que ante este turbio panorama los migrantes que residen en aquel país les han expresado mucho miedo y desconcierto, por lo que es importante que se mantengan unidos y hagan valer sus derechos.

“Abrazos, no muros” ya se ha realizado otras dos veces; en la primera ocasión lograron reunir a 200 familias, en la segunda fueron poco más de 300 y esta vez fueron 370 familias.

Para poderlos reunir, tuvieron que pedir permiso a la Comisión Nacional de Límites y Agua en aquel país y este; así como a las compañías de trenes, la patrulla fronteriza y otros organismos gubernamentales, lo que dificulta el proceso.

Los abrazos tuvieron lugar desde las 9 de la mañana y hasta las 2 de la tarde, en ambos lados de la frontera, existió el resguardo por parte de autoridades de seguridad.

 

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