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Internacional

Umbrella House, realidad inmigrante en NY

Excélsior | Lunes 05 Diciembre 2016 | 14:04 hrs

Agencias |

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Nueva York, Chicago, Los Ángeles son algunas de las ciudades consideradas ‘santuario’ que se niegan a ser parte de la deportación de hasta tres millones de inmigrantes ilegales con antecedentes, que el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, prometió realizar desde el primer día en que llegue a la Casa Blanca.

De pronto piensas que debería de tener mucho más responsabilidad en la forma en que dice las cosas, porque puede provocar muchas otras reacciones… La mejor forma de responder es la no violencia. Nosotros, lo mejor que podemos seguir demostrando a este país es que la inmigración es algo bueno, que atrae progreso, no es algo que perjudica”, precisa Miguel Ángel Valderrama, diseñador de iluminación colombiano radicado en Nueva York.

Los inmigrantes representan en esta ciudad al 22 por ciento de la población total de 42.1 millones, que está muy por encima del promedio nacional del 13 por ciento, según un informe publicado por el contralor estatal, Thomas P. DiNapoli.

La amenaza es latente, el magnate neoyorkino ya cuenta con un plan de acción para los primeros 100 días de su gestión:

   Cancelar cualquier fondo a ciudades estadounidenses que se ofrezcan como ‘santuarios’ para los sin papeles;

    Deportar a ilegales con antecedentes;

    Cerrar la puerta a la inmigración de países que simpaticen con el terrorismo;

    Iniciar con la construcción de un muro en la frontera con México.

Estamos en una ciudad permeable a esas tendencias, particularmente vamos a encontrar gente que no está de acuerdo con eso que acaba de ocurrir”, señala Miguel, quien además cursa una maestría en performance e imparte clases de electricidad.

Así se entrecruzan historias en Lower Manhattan. De entre edificios antiguos y monumentos como la Estatua de la Libertad emergen testimonios de lucha, de superación con tintes culturales. La historia de Miguel se construye desde la 21-23 de Avenue C, en Lower East Side. “Es mi casa”, precisa.

Llegó a Estados Unidos en el año 2001 para perfeccionar su inglés. Es propietario de uno de los 16 espacios en Umbrella House, un edificio tomado por inmigrantes al que cambiaron el rostro sus habitantes. “Ya hace bastante tiempo… el barrio era muy diferente”. Ahí ha pasado noches gélidas entre sorbos de café y té, jornadas paleando nieve, remodelando un edificio que data de 1899 al lado de su esposa, Antígona, actriz mexicana.

Cada muro se remoza con la firmeza de sus habitantes, con los ánimos de seguir escribiendo historia en un país que les ha permitido desarrollarse y que a partir de enero será gobernado por Trump, quien habla de establecer mano dura en contra de inmigrantes.

Afirma Miguel que no todos piensan como el mandatario electo, “el bajo Manhattan se identifica por ser una amplia zona de diversidad demográfica… Yo sé que de pronto hay personas que están de acuerdo con el nuevo gobierno electo, pero hay también detractores; estamos mezclados y la mezcla hace que esas cosas se sientan menos. Nueva York es particular en ello, se ve de una forma más decente, acá ha sido cuna de inmigrantes por muchos años”.

TOMA Y RESCATE

La oscuridad es el principal aliado de cinco sombras que recorren Lower East Side. Es noviembre de 1988, acaba de pasar la segunda antidisturbios por Tompkins Square.

Steven Ashmore empuña un martillo y encabeza a otras cuatro personas que llevan varillas y palos. El objetivo está a la vista, es el 21-23 de Avenue C, un edificio abandonado.

Ingresan por la parte trasera. Sí, van a la conquista de un territorio inhóspito: Heces; un fuerte olor a orines añejos; jeringas con residuos de heroína... Los muros son sólidos, pero la lucha apenas inicia, el piso está húmedo, hay filtraciones y huecos en el techo. Hay mucho por realizar si se quiere vivir acá, sentencia Ashmore.

La zona hace 89 años parece reflejo del presente. Inmigrantes que iban y venían. Comerciantes alemanes e irlandeses que ganaban terreno y se afianzaban como contadores, obreros y vendedores.

Era un mundo de vendedores ambulantes ruidosos y molestos… que voceaban y gritaban sus mercancías”, cuenta Hasia Diner en ‘Lower East Side recuerdos’. Ese fue el estereotipo de los primeros habitantes del edificio. Ayer y hoy inmigrantes en Umbrella House.  En el pasado comercios, hoy, además, espacios culturales y metas a desarrollar.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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