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Internacional

Los hombres también sufren de depresión postparto

Desert News | Miércoles 22 Agosto 2018 | 23:14 hrs

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El Dr. David Levine dirá a quienes quieran escucharlo que estaba entusiasmado como cualquier papá primerizo cuando él y su esposa Stacie esperaban un bebé en 2013. Y siendo pediatra en ejercicio en Wesfield, Nueva Jersey, pensaba que sería más que capaz de afrontar la paternidad.

Lo que no esperaba era la andanada de emociones negativas que sintió cuando nació Zachary. El bebé era cascarrabias y le costaba calmarlo. Levine sabía que era irracional, pero sentía hostilidad hacia el recién nacido. “Me enojaba muchísimo -llegaba a la ira incluso”, dice Levine, que actualmente tiene 41 años. “Me sentía muy desdichado. Estaba furioso con el bebé”.

Levine sabía que sus sentimientos no eran buenos, pero nada más. Al googlear los síntomas, tuvo el pálpito de que podía estar experimentando una versión masculina de la depresión posparto, pero en ese momento no había demasiada información. Sabía que probablemente una cuarta parte de las mamás sufría de una depresión vinculada al embarazo, quizá debido al tsunami hormonal que implicaba desarrollar en el propio cuerpo una personita y luego entregarla al mundo. Pero ¿los hombres?

A través de su búsqueda online descubrió que las opciones de tratamiento, los grupos de apoyo y las investigaciones estaban adquiriendo solidez -para las mujeres. La carga emocional que experimentan algunos padres, incluidos los que adoptan, era en líneas generales un misterio. Y el concepto chocaba contra nociones de masculinidad que enfatizaban el ser fuerte, proveer y hacerse cargo.

Levine desearía poder decir que buscó de inmediato ayuda profesional. Pero no lo hizo. “Tardé probablemente un mes en decidir que necesitaba encontrar a alguien para hablar sobre lo que sucedía”. Encontró un terapeuta y en pocos meses, volvió a encauzarse emocionalmente y se convirtió en el padre que esperaba ser.

Posteriormente, la depresión volvió a golpearlo el año pasado cuando nació Alexandra, que ya tiene 10 meses. Pero no fue tan intensa y no lo paralizó.

La depresión posnatal suele tener ese efecto en los hombres -si llegan a reconocer lo que les está sucediendo. Cuando Deseret News buscó hombres que la hubieran experimentado, varios dijeron que no les había pasado, aunque describieron sentimientos iniciales de desinterés, irritación o desconexión con su hijo que son para los expertos una característica de la depresión posnatal.

Foto: Especial






En la convención anual de la American Psychological Association en San Francisco la semana pasada, los investigadores anunciaron que los padres recientes son tan susceptibles como las madres de sufrir una depresión posparto. Dijeron que la cifra es de un 10 por ciento, en tanto son más los que exhiben ansiedad posparto.

“La gracia salvadora para mí fue empezar a hablar con alguien, empezar a hacer los deberes, hacer lo que debía hacer para salir de la bruma en la que estaba envuelto”, dice Levine. “A todos los padres les digo de frente que yo pasé por eso”.

Él quiere que los padres en su consulta de pediatría sepan que pueden tener una depresión y que eso afecte su manera de relacionarse con su bebé. Quiere que le pidan ayuda, ser un puente entre los hombres y mujeres que sufren de depresión posnatal y los tratamientos que pueden ayudarlos a superarla.

Esto cierra el círculo con otro estudio publicado recientemente sobre la depresión posparto masculina: un pequeño trabajo de investigación en Indianápolis sugiere que los hombres y las mujeres en realidad sufren esta depresión en niveles más parecidos de lo que se creía anteriormente. El estudio, que acaba de publicar JAMA Pediatrics, recomienda a los pediatras como grupo lógico para monitorearla.

Anatomía de la desconexión

“Creo que la depresión posnatal en los hombres se produce mucho más de lo que creemos, incluso”, dice Channing Marinari, experta en extensión clínica del programa de tratamiento por abuso de sustancias Behavioral Health of the Palm Beaches. “Dado que pasamos por alto estos signos y síntomas, estoy convencida de que muchos hombres sufren en aislamiento”.

Los hombres normalmente no muestran señales, que incluyen no sólo frustración y enojo, sino también aislamiento, abuso de sustancias, desaliento, problemas de concentración y comportamiento impulsivo, dice. “Creo que un padre también tiene más probabilidades de experimentar una depresión posnatal si tiene una relación difícil o tensa con su pareja o si su pareja está pasando por una depresión posparto”.

En esta última década, particularmente, se ha arraigado la idea de que los padres recientes padecen su propia versión de la depresión posparto; hasta el léxico está evolucionando. Depresión posparto masculina y depresión posnatal masculina se utilizan indistintamente. En parte, habida cuenta de la cantidad de hombres que se considera que la padecen, también se la llama trastorno de salud mental perinatal, dijo Dayna Kurtz de la ciudad de Nueva York, autora de “Mother Matters”.

“No es sólo posparto, sino también durante el embarazo y hasta 18 meses después del nacimiento”, dice, agregando que los signos incluyen depresión, ansiedad y comportamientos obsesivos compulsivos.

Incluso entre los investigadores y los profesionales, las estimaciones varían en cuanto a la cantidad de hombres afectados. Kurtz dice que hasta un quinto de los hombres con un hijo recién nacido satisfacen los criterios clínicos. “Es algo bastante generalizado”.

Erika R. Cheng, profesora adjunta de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana y autora principal de ese nuevo estudio, dice que constató tasas similares de depresión entre las mujeres y los hombres que encuestó en la clínica pediátrica de Indianápolis. En las salas de espera, le pidieron a uno los padres presentes allí con su hijo que hiciera una evaluación de salud mental. Comprobaron que la tasa de lo que podía ser una depresión fue de 4,4 por ciento entre los hombres y 5 por ciento de las mujeres.

Varias conclusiones fueron especialmente relevantes, como por ejemplo que los padres estén presentes en la clínica de pediatría, lo que facilita su monitoreo allí. Es posible, señala Cheng, que el cálculo relativo a los papás deprimidos esté subvaluado ya que hay menos probabilidades de que éstos vayan a una cita con su pareja o su bebé.

Una revisión de estudios que apareció publicada en JAMA estimó que 10 por ciento de los hombres en el mundo entero tuvieron algunos síntomas de depresión posparto desde el primer trimestre del embarazo hasta unos seis meses después del nacimiento del bebé. Fue de hasta 26 por ciento en los padres cuando el bebé tenía de 3 a 6 meses.

Un estudio de 2014 publicado en Pediatrics calculó la estimación en torno de la cuarta parte de los padres recientes y dijo que los niveles aumentan casi un 70 por ciento en los primeros cinco años del hijo en el caso de los padres que viven con el bebé y tienen una depresión. En el caso de los padres que no viven con el bebé, los niveles de depresión crecen, no después, sino en vísperas del nacimiento. Este estudio vincula la depresión masculina principalmente con la depresión posparto materna, con fluctuaciones hormonales y con la falta de sueño.

La depresión masculina no siempre tiene la apariencia de una depresión. En cambio, “si el hombre está particularmente enojado o celoso o resentido respecto del bebé o de su pareja, si no duerme bien -y no conozco a ningún padre reciente que lo haga- si las actividades ya no generan placer, si come más, si come menos, todas ésas son pistas de que algo podría estar funcionando mal en él”, dice Kurtz. “Si eso sucede, es importante que busque ayuda”.

La terapeuta de Chicago Sarah Silva, CEO y fundadora de Accepting Therapy, dice que los padres con algún antecedente de depresión son los que más riesgo corren. Lo mismo sucede con los que mantienen una mala relación con la esposa o la pareja.

Y la presión puede acumularse, agrega Silva: la falta de apoyo de otras personas, las tensiones económicas, cambiar de trabajo. A veces, los padres recientes se sienten marginados de la conexión entre las mamás y los bebés.

Silva dice que una herramienta de monitoreo popular que está disponible online, el Edinburgh Postnatal Depression Scale, funciona igualmente bien para evaluar a los hombres.

Lo indiscutible es que la depresión posnatal tiene ondas expansivas.

Un estudio de 2015 de la Northwestern University publicado en "Psicología familiar y de pareja: investigación y práctica" vinculó la depresión materna y paterna con las conductas problemáticas de los bebés que comienzan a caminar. Los padres habían participado en un estudio sobre la depresión al momento del nacimiento del hijo. Tres años más tarde, un niño cuyo papá había manifestado signos de depresión anteriormente tenía más probabilidades que otros de exhibir comportamientos negativos como “golpear, mentir y tener berrinches”. La aflicción materna aparecía en problemas emocionales de los niños como ansiedad y tristeza.

“Las peleas entre los padres no contribuían tanto a las malas actitudes de los chicos como tener el padre o la madre deprimidos”, escribieron los autores, agregando que quizá los padres deprimidos “tenían menos probabilidades de mantener contacto visual, sonreír, vincularse o interactuar con los niños”.

Investigadores de la BYU también han señalado que la calidad de la crianza por parte del padre se asocia con un nivel de depresión más bajo en el niño, menos problemas de conducta y mejores habilidades sociales.

Foto: Especial
¿Qué está pasando?

La salud mental de los varones puede ser pasada por alto cuando su pareja espera un bebé, dice Jamie Hales, licenciada en trabajo social clínico y gerente del Instituto Neuropsiquiátrico Universitario en la Universidad de Utah. Este programa se centra en encontrar mujeres que luchan contra la depresión posparto.

No hay hombres que pidan ayuda a gritos.

“Puedo afirmarle que hay muchos hombres en la práctica que quizá no se den cuenta de que están sufriendo una depresión posnatal”, dice Hales. “Es un shock tan grande para el sistema el hecho de tener un hijo recién nacido que muchos me parece que no están preparados para el cambio que se da en todo”.

Tristeza, cansancio e irritabilidad no necesariamente son atribuibles al bebé. Y todos las experimentamos en alguna medida. “Si continúa después de dos semanas, es el momento para empezar a verlo como una depresión posnatal. Y tardamos bastante más en identificarla en los hombres porque no vienen para los chequeos del bebé con demasiada frecuencia”, dice Hales.

En las mujeres, la depresión posparto se relacionó durante mucho tiempo con fluctuaciones hormonales. Las hormonas tampoco están totalmente a salvo en los hombres.

Deseret News ha informado que cuando la pareja mantiene una gran intimidad “aumentan algunos cambios químicos asociados con el establecimiento de vínculos y el apego”. Esto tiene que ver con las “feromonas y otras sustancias químicas”.

Las investigaciones demuestran que ser papá cambia la química del varón. Los niveles de testosterona ayudan a los hombres a atraer pareja, pero la testosterona se desploma cuando nace un bebé. Eso ayuda al papá a convertirse en proveedor.

La oxitocina aumenta, dice Levine, volviendo más sensibles a los varones a los llantos de su hijo. Esto puede contribuir en realidad a la desesperación posparto si un niño o niña son ruidosos e inquietos.

Pero las hormonas por sí solas no explican toda la depresión posparto masculina. Es un mal que se constata en padres biológicos, pero también en los adoptivos. Los investigadores aún no comprenden las complejidades de este mal.

Buscar ayuda

Levine dice que ha dejado atrás el período de tristeza y enojo de la depresión que acompañó el nacimiento de sus hijos. Los ama. Y está decidido a seguir hablando sobre la depresión, sabiendo que puede afectar a montones de personas que podrían no reconocer qué les pasa.

El “por qué” tal vez no importa tanto como lo que se hace al respecto, dice.

Para Levine, es lógico que los pediatras hagan un chequeo a los hombres para establecer si tienen depresión posparto. “Creo que nosotros los pediatras somos los que tenemos más tiempo de contacto”.

El obstetra-ginecólogo ve a la mujer en el hospital y seis semanas más tarde. A esa altura, el papá en general desapareció. Pero el pediatra ve al bebé muchas veces en las primeras ocho semanas -y el papá suele venir también. “Es la mejor oportunidad para monitorearlo y convencerlo de que busque ayuda si la necesita”.

Si un papá tiene dificultades, Kurtz recomienda que vea a un experto en salud mental. Los trastornos relacionados con el embarazo en el caso de hombres o mujeres son “completamente tratables” a menudo con terapia por medio de la palabra o con medicación.

Si ambos padres tienen una depresión posparto, los apoyos externos son cruciales, dice Levine. “Los abuelos y los amigos que ven la necesidad de intervenir… Antes de tener hijos, muchos sentimos que podremos cocinar y limpiar y bañarnos y cuidar a los niños. Luego nos damos cuenta de que no podemos hacer todo”.

Cuando nació Alexandra, ya había aprendido. Los Levine contrataron ayuda para poder dormir bien. Otros dejaron de lado algunas comidas.

Si no lo hacen por ellos mismos que busquen ayuda por el bebé, dice Kurtz a los hombres. La depresión posparto ataca cuando el bebé necesita cuidados de personas saludables. Desde el nacimiento hasta los 3 años “esto es sumamente importante en el desarrollo de un ser humano y el entorno en la casa informa el desarrollo del bebé. Es fundamental que el bebé esté expuesto a cuidadores que estén bien y saludables”.

Es posible, señala Hales, que los hombres se sientan más cómodos online a la hora de buscar qué les ocurre, como hizo Levine. Pero si sienten que podrían lastimarse a sí mismos o al bebé, necesitan ayuda inmediata.

 

 

 



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