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"Buitres" funerarios, un lucro que raya en la extorsión

De la Redacción | Viernes 20 Julio 2018 | 07:27 hrs

Tomada de Facebook | Asesor vacaciona con el adelanto que una familia le pagó para trasladar los cuerpos

Chihuahua.- Un depósito de tres mil pesos, por concepto de viáticos, le pidió Isaac Miranda a la familia Moreno Alanís que lo contactó para trasladar a Chihuahua, los dos cuerpos de sus familiares fallecidos en la carretera Durango-Mazatlán luego de sufrir un accidente vehicular, que además dejó heridos a seis miembros más de la familia.

Fue el sábado pasado cuando ocurrió el trágico percance pero el empleado condicionó el pago y se presentaría hasta el lunes 16 de julio para hacerse cargo de traer los restos, lo cual sorprendió a la familia cuando se percataron que por Facebook, en su perfil se vanagloriaba ese fin de semana, de aprovechar el viaje para pasar unos días de vacaciones con su familia en Mazatlán.

“Vamos por unos muertitos”, publicó Miranda con fotos de hoteles con albercas y restaurantes en el punto turístico. Sin embargo, eso no fue lo peor para la familia Moreno Alanís.

Isaac Miranda, a quien consideraban empleado de la Funeraria Miranda, resultó que ya no trabaja en ese establecimiento y cuando le pidieron llevar a ese lugar, los cuerpos de José Luis Moreno y su nieta Dana, él les exigió el pago de 27 mil pesos por el señor y 12 mil por la niña, aun cuando el costo del servicio con la funeraria fue en total de siete mil pesos

Ya en la capital del estado, los deudos tuvieron que hacer a un lado su duelo y reclamarle a Isaac Miranda que tratara de imponerles la contratación con otra funeraria, incluso con la amenaza de no devolverles los cuerpos. Finalmente, ante el amago de denunciarlo por extorsión, les entregaron a sus familiares para poderlos velar con un sentimiento encontrado entre su dolor y el enojo, el abuso y la estafa.

Lo anterior desafortunadamente, no es un caso aislado y múltiples testimonios de afectados lo perfilan como una sólida red que entre algunas compañías funerarias han tejido para enterarse en tiempo y forma de decesos, y así poder ser los primeros en llegar para ofrecer sus servicios.

En esta maquinaria se advierten pagos de dineros a paramédicos, personal de hospitales, agentes del Ministerio Público así como peritos, guardias de seguridad y tránsitos, quienes cuentan con la información de primera mano ya sea que el fallecimiento ocurra por accidentes, homicidios o enfermedades.

Empleados de funerarias, quienes piden el anonimato por temor a represalias, coinciden en que se pagan “mordidas” de manera cotidiana para que les avisen y hasta proporcionen datos de contacto de familiares.

Conocidos como “buitres” por rondar las escenas donde hay un cadáver, muchos de ellos incurren en lo que se considera “competencia desleal” y muchas veces, sin ética para aprovecharse del dolor ajeno y venderles el servicio. “Estas prácticas en ocasiones, se salen de control y a sabiendas de que existen, nadie mete las manos”, indicó el dueño de una funeraria.

La disputa por clientes y quedarse con la comisión lleva a los vendedores a subastar los servicios, mientras los deudos aturdidos aceptan y a la hora de la cuenta, no se les respetan los precios acordados... sólo de manera verbal. Así surgen, las trabas administrativas que exasperan a las personas y acaban por ceder.

Como a la familia Moreno que hasta pretendían retener los cuerpos como si fuera un botín, a cambio de que desembolsaran hasta tres veces el valor del servicio en sí mismo.

“Él se hizo pasar por trabajador de la funeraria Miranda”, confirmó María del Carmen Corral, gerente de Funerales Reencuentro la Cineraria, perteneciente a Miranda, al apuntar que no es la primera vez que pasa esto con Isaac. “Ya hemos recibido varias llamadas de algunos clientes, quienes aseguran que el susodicho ofreció servicios con ellos, pero no es así”.

De este modo, más allá de la insensibilidad y falta de profesionalismo del trabajador al publicar sus mensajes en Facebook, “Fuga pa maza!! Viaje laboral ehh... Vamos por unos muertitos” y “En el mar la vida es más sabrosa”, mientras la familia esperaba a que trasladara a sus difuntos; lo cierto es que estaban a punto de ser estafados.

Para María del Carmen Corral, el problema radica en que no hay ninguna regulación y se ha tratado como un tema de principios, de manera que cada empresa dicta su propio código de ética.

Explicó que varias funerarias rentan locales pequeños, abordan a las familias sin garantizarles buenos servicios, sino donde pueden meter los ataúdes para que los familiares los velen.

La gerente enfatizó que todos sus empleados están identificados por medio de gafetes y camisetas, y pidió a las personas que enfrenten este tipo de situaciones, comunicarse de inmediato a sus oficinas.

El dueño de otra empresa funeraria, quien pidió omitir su identidad, destacó que él se ha negado a emplear este tipo de “rapacidad” pero muchos sí lo hacen y trabajan en esa red que se ha infiltrado en instituciones públicas y privadas desde hace muchos años.

Acorde con otro testimonio, los guardias del Instituto Mexicano del Seguro Social hasta reparten tarjetas de funerarias con los datos de vendedores, en cuanto se percatan que un médico se acerca a los familiares para notificarles la muerte de su ser querido.

 

Papelito habla...

 

De manera oficial, la Fiscalía General del Estado, a través de su vocería, no reconoció la existencia de estas prácticas y se antepuso “un estricto procedimiento al momento de un hecho que involucra el hallazgo de un cadáver”.

Según la Fiscalía, acude primero Policía Ministerial quien avisa a la familia y posteriormente, se presenta el agente del Ministerio Público y se integran los datos de identificación de la persona para elaborar el acta de defunción. “Después, la familia escoge la funeraria que deseen, sin compromiso alguno”.

Lo mismo, se indicó, cuando se trata de una escena del crimen ya que arriba personal forense y pericial, quienes ni siquiera tienen contacto directo con la familia.

Por los testimonios, no sería necesario ya que a quienes se supone que contactan son empleados de funerarias, “ya sería el colmo que los agentes promovieran un servicio en particular”, consideró el dueño de un establecimiento del ramo.

Lo cierto es que entre el desconcierto y el enojo, pocos, los menos denuncian ese tipo de prácticas ante las autoridades. La familia Moreno Alanís por ejemplo, acudió a la Fiscalía Zona Centro y un elemento del Ministerio Público les dijo que no podía elaborar un acta porque nada de lo que referían quedó por escrito; todo fue de palabra.

Así lo corrobora la Procuraduría de la Defensa del Consumidor (Profeco), cuya delegada Yuvia Velázquez, informó que en lo que va del año, hay un total de 11 denuncias en contra de funerarias; tres están en trámite, siete llegaron a una conciliación y en una más, el denunciante desistió.

La funcionaria explicó que las quejas se refieren a modificación de precios, negativas a corregir errores en lo contratado, cuotas extraordinarias y negativa de la prestación de servicio.

Ninguna, sin embargo, expone el engaño, la extorsión o las amenazas de una fraudulenta red bien organizada.

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