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Nacional

PERFIL: Leticia Carrillo Cázarez, viuda de Manuel Clouthier

Agencias | Viernes 15 Diciembre 2017 | 16:27 hrs

Tomada de Internet |

Mujer discreta y conciliadora, Leticia Carrillo Cázarez decía que su marido, Manuel Jesús Clouthier Del Rincón, era un hombre que “hablaba de más”. Tanto, que en ello ponía en juego la vida, por decir la verdad y nunca callar.

Aspecto contrario a la personalidad de Leticia, porque si algo la caracterizó en su vida pública fue la prudencia, incluso tras la muerte de “Maquío” aquel 1 de octubre de 1989.

Generalmente reservada ante la prensa, aún en los años tormentosos del PAN en el poder, la viuda del sinaloense que “le abrió un boquete al sistema” mantuvo esa mesura.

Su hija Tatiana narra en el libro Maquío, mi padre, que en más de una ocasión “Doña Lety” -como se le conocía en círculos sociales- se ponía nerviosa cuando ellos, los hijos, tomaban el micrófono.

Pero aquel 1 de octubre de 2013, en el marco del 24 aniversario luctuoso del empresario y político, Leticia ya no se pudo contener. Y del pecho le salío “lo Maquío”, emulando al compañero de más de 30 años de sueños.

Al pie del monumento de Clouthier, ubicado a un costado de la Catedral de Culiacán, sus palabras cayeron como lápidas sobre los dirigentes panistas.

“¿Qué está pasando con nuestro partido?, ¿Qué está pasando en nuestro partido? La gente, los ciudadanos están muy decepcionados de nosotros, se sienten engañados, se sienten dolidos, porque tenían fe en nosotros”, lamentó.

“¿De qué ha servido, de qué sirvieron, todos los esfuerzos, corazón y vida?, ¿Cuántos años de lucha, cuántos años para llegar (al poder)?”, cuestionaba y se respondía a sí misma: “Estamos acabando con el partido, el PAN se está yendo por la borda”.

Fue precisamente ese día la última vez que a doña Lety se le vio en los homenajes que año con año organiza el PAN de Sinaloa a Maquío, y a los cuales ella asistió puntual, por más de dos décadas.

“Perdonen que se los diga, yo no sé si pueda estar otro año aquí, yo tenía mucho de no poder decirlo”, soltó.

Y sí, no volvió más a esos rituales aunque hasta cerca del fin, no faltó nunca a las misas en memoria de “su gordo”. “Su gordito”, como llamaba cariñosamente a Maquío.

 

Vidas cruzadas

Hija de Guadalupe Carrillo y Eva Cázarez, Leticia nació en Navolato, Sinaloa, un 21 de febrero de 1933, en una familia de agricultores. Vio la primera luz en la Hacienda de San Juan, propiedad de los abuelos.

Al paso de los años éstos se trasladaron a Culiacán, con los nietos en edad escolar. Fue así como ella ingresó a estudiar primaria en “el Sinaloa”, y posteriormente, comercio en “el América”, dos de los colegios tradicionales de Culiacán.

Leticia era contadora privada y en su juventud laboró en el Banco Agrícola Sinaloense, durante cinco años.

Así narró en El Maquío Clouthier, La biografía, libro de Enrique Nanti, dónde y cómo se cruzó su vida con la del ingeniero:

“Conocí a Maquío cuando tenía 15 años. Fue en el Club Gremio. Éramos todos jóvenes de casi la misma edad, un trato de juventud. Él y yo éramos buenos amigos, platicábamos mucho. Cuando venía de Monterrey (donde estudiaba) de vacaciones, me invitaba a salir...”.

El “Gremio” era el club de moda en los años 50 del siglo 20, punto de encuentro de las familias adineradas, escenario de fiestas y bailes de beneficiencia en apoyo a hospitales e instituciones filantrópicas. Del “Gremio” surgieron muchos matrimonios que dejaron huella en la ciudad.

Tras recibirse de ingeniero agrónomo fitotecnista, el joven Clouthier volvió a Culiacán, con la idea en mente de cultivar la tierra, pero sobre todo... casarse con Leticia.

El 13 de junio de 1959 la pareja contrajo nupcias, coronando así una relación de varios años de amigos y dos de novios. Justo en el día del cumpleaños 25 de Maquío.

Y así se inició la historia de esta pareja, que se convertiría en un emblema en el PAN, en la lucha por la democracia del país. En un referente de liderazgo agrícola, empresarial, social y político, y soporte de organizaciones sociales, causas filantrópicas y religiosas.

 

Familia, causa, legado...

Imposible entender la historia del éxito empresarial y político de Maquío sin el nombre de Leticia Carrillo Cázarez, con quien procreó once hijos: Leticia María, Manuel, Eric, Rebeca, Tatiana, Cid Esteban (fallecido), Juan Pablo, Lorena, Lucía, Irene y Ricardo.

Juntos saborearon el éxito de las primeras cosechas de sandías, legumbres, granos y, juntos, los amargos fracasos.

Al lado de Maquío, Leticia vio crecer el patrimonio familiar, no sin tropiezos: campos agrícolas, porcícolas e industrias de diversos giros, desde una arrocera, una aceitera hasta una fábrica de plásticos.

Y también, de una que es hoy patrimonio de los sinaloenses: los periódicos Noroeste.

De la mano de Maquío, doña Lety participó en cuanta acción que dimensionaba el lado humano del esposo, como la creación de escuelas, servicios de kínder y guarderías para hijos de trabajadores del campo, hasta comedores para éstos, en donde en más de una ocasión se vio al matrimonio Clouthier Carrillo sentarse a probar alimentos, al lado de los jornaleros.

El liderazgo de Maquío al frente de organizaciones agrícolas y empresariales, en el plano estatal y nacional, fueron detonante para que Leticia colaborara en la implementación de iniciativas de ayuda a empleados, como el aún vigente programa de la Asociación Mexicana para la Superación Integral de la Familia, conocido como “AMSIF”, que se desarrolla en empresas de Sinaloa y el país.

A los cinco años de casados, lideraron el Movimiento Familiar Cristiano, cuya misión es educar a los hijos dentro de los valores cristianos.

Y al lado de otras parejas cimentaron una idea acariciada por el Obispo de Culiacán, el psicólogo Benjamín Jiménez Hernández, para fundar el Instituto Sinaloense de Asistencia Piscoterapéutica, A.C., Isapac, de apoyo psicológico a la población y el cual perdura hasta nuestros días.

 

Los embates del poder

De 1969 a 1983 Leticia alternó su rol de madre con la faceta de esposa del presidente de influyentes organizaciones empresariales locales como la Asociación de Agricultores del Río Culiacán y la Coparmex, y de nacionales como la Unión Nacional de Productores de Hortalizas y el Consejo Coordinador Empresarial.

Pero fue hasta que Maquío empezó a participar en política, y desde la oposición al sistema priista, cuando vinieron los mayores sobresaltos para la familia: empezó la represión del Gobierno.

Uno de estos episodios fue narrado por ella misma a Jesús Héctor Muñoz Escobar, en el libro Empresarios y Personajes Sinaloenses. Ahí relata cómo, aun cuando ella no participaba en la operación de las empresas del esposo y sus socios, siempre estuvo enterada de esas presiones.

Atestiguó cómo las empresas que dependían de materias primas proveídas por el Gobierno, o con injerencias de éste en la comercialización de cosechas, empezaban a sufrir los embates del poder.

Y lo cual se acentuó a partir de 1983, cuando Maquío apoyó abiertamente la campaña de su tío Jorge del Rincón a la Alcaldía de Culiacán, por el PAN.

Para 1984 Clouthier ya era militante del albiazul. Dos años más tade, en 1986, candidato a la Gubernatura de Sinaloa, y para 1988, candidato a la Presidencia de la República.

En esta faceta política, Leticia lo siguió en campañas y mítines, recorriendo el país entero abanderando los ideales de cambio y por una sociedad más justa.

Así estuvo, hasta aquel fatídico 1 de octubre de 1989, en que un accidente automovilístico le cambió el destino.

 

Leticia y la política, después de Maquío

La ausencia física del líder no terminó con el ciclo político de doña Leticia, ni con el de tres de sus hijos, Rebeca, Manuel y Tatiana.

Ella se convirtió en el principal motor para mantener y difundir el legado de Maquío. El apellido Clouthier, al cual se atribuye al despegue y ascenso del PAN al poder, se convirtió en ideal, sello, “marca”.

Viuda, con hijos aún en edad escolar, rechazó cuanta propuesta se le planteó para ser candidata. Ofertas sobraron. Para Diputada, Alcaldesa, Gobernadora.

“Nunca tuve la intención de ocupar un puesto público. Se puede hacer política de muchas formas, a mí siempre me llamó la atención el servicio social”, narró a fines de 2012 a Palestra, suplemento de Noroeste.

En épocas de lucha y presiones, doña Lety se mantuvo firme en el PAN. Y participaba en cuantas asambleas democráticas internas realizaba su partido en Sinaloa, nunca con ansias de puestos o espacios de poder.

En los afectos de uno de los fundadores más queridos del albiazul, don Luis H. Álvarez y de su esposa Blaquita, de 1991 a 2004 Carrillo Cázarez fue consejera nacional. La deferencia comenzó en la dirigencia del propio Luis H. Álvarez y continuó en los periodos de sus sucesores Carlos Castillo, Felipe Calderón y Luis Felipe Bravo.

Eran los años en que los liderazgos nacionales aún valoraban el aporte de Clouthier a la democracia en México. Dede esa posición, doña Lety disfrutó el ascenso del PAN al poder, con Vicente Fox en el año 2000.

Pero desde ahí, también, fue testigo del inicio del derrumbe, a la par de la llegada de Manuel Espino a la presidencia del partido. Y quien, en el marco de su contienda interna, en la era Fox, se refirió a ella y a otros militantes del consejo nacional como una “figuras decorativas”.

Entre los panistas doctrinarios, caló hondo la ofensa de Espino a doña Leticia, viéndose obligado a acudir a la casa de ésta en Culiacán, el 14 de diciembre de 2005... para pedirle perdón.

 

Derrumbes y triunfos

Panista hasta el final de su vida, Leticia atestiguó el derrumbe albiazul con la duplua Fox-Espino.

Sufrió la renuncia al partido de su hija Tatiana el 14 de marzo de 2005, por prácticas de corrupción en el Gobierno panista, así como el veto a su hijo Manuel, de parte de las cúpulas nacional y estatal.

Aun así, nunca se borraron del todo sus afectos a ese “PAN del Maquío”.

Aunque aquel 1 de octubre de 2013 marcó su raya, con su discurso lapidario del aniversario luctuoso 24 de Maquío, cuando en voz alta reclamó que “el PAN se esté yendo por la borda” y sea tomado como “trampolín y botín”.

“Ojalá hagamos una reflexión de todo lo que nos costó tener un partido sólido, con principios, ¿y dónde está todo eso?, ¿dónde está?”, cuestionó.

Un año después, el 1 de octure de 2014, en el 25 aniversario luctuoso del esposo, echó andar un nuevo proyecto: “La casa de Maquío”. Con ello anunció la donación a la ciudad del inmueble donde por casi 30 años, ella y Maquío soñaron un México libre y justo.

Esta casa, con proyecto en marcha, será espacio para actividades culturales y la formación de liderazgos.

 

El “boquete” del hijo

En los tres últimos años, la edad y salud la fueron alejando más de los reflectores. Hasta que las fuerzas le acompañaron, se le veía en misas, aniversarios de Noroeste, corte de listones de proyectos inmobiliarios...

Pero sin duda el acto más emotivo en que la vimos fue aquel del 7 de junio de 2015, de comicios federales, en que llegó a votar de la mano de su hijo.

Ese día tuvo la fortuna de ver cómo Manuel, el mayor de los hombres de Maquío, abría, como lo hiciera el padre, un “boquete al sistema”.

Clouthier Carrillo escribía historia al ganar el Distrito 05 de Culiacán como el primer Diputado federal independiente en el País.

Fue esa la primera vez desde 1986 en que doña Lety no cruzó la boleta por el PAN. Pero se le miraba, se le sentía feliz aquella mañana, en que nos confió en que estaba “como que se le salía el corazón”, tras depositar el voto por su hijo.

“Siento unas palpitaciones tan fuertes, espero que no me vaya a dar un infarto. Pero le doy gracias a Dios que haya llegado este momento”, nos dijo.

El 15 de diciembre, a la edad de 84 años, la compañera inseparable de “Maquío” cerró su ciclo en esta vida.

 



Así lo dijo

“Nunca tuve la intención de ocupar un puesto público. Se puede hacer política de muchas formas, a mí siempre me llamó la atención el servicio social”.

 

“¿De qué ha servido, de qué sirvieron, todos los esfuerzos, corazón y vida?, ¿Cuántos años de lucha, cuántos años para llegar (al poder)? Estamos acabando con el partido, el PAN se está yendo por la borda”.

 

“Siento unas palpitaciones tan fuertes, espero que no me vaya a dar un infarto. Pero le doy gracias a Dios que haya llegado este momento (triunfo de su hijo Manuel como independiente)”.

 



CRONOLOGÍA

21 de febrero de 1933

Nace Leticia Carrillo Cázarez, en la Hacienda de San Juan, Navolato, Sinaloa.

 

13 de junio de 1959

Contrae nupcias con “Maquío”, con quien procrea 11 hijos.

 

1964

El matrimonio lidera el Movimiento Familiar Cristiano en Culiacán.

 

1969-1983

Realiza prolífica labor social al tiempo que Maquío lídera organizaciones locales y nacionales, entre éstas AARC, Coparmex, UNPH (desaparecida) y CCE

 

19 de junio de 1981

Nace el Instituto Sinaloense de Asistencia Piscoterapéutica, siendo una de sus fundadoras.

 

1986-1989

Recorre Sinaloa y el país apoyando a Maquío en sus campañas a Gobermador y Presidente.

 

1 de octubre de 1989

Muere Maquío en un accidente automovilístico. Viuda, se convierte en cabeza de la familia.

 

1991-2004

Por 13 años consecutivos fue consejera nacional del PAN, máximo órgano del albiazul.

 

1996-2005

Por nueve años fue integrante del Comité Ejecutivo Nacional del PAN.

 

1 de octubre de 2014

Anuncia la creación de “La Casa del Maquío”.

 

7 de junio de 2015

Acompaña a su hijo Manuel, en el primer triunfo independiente en México.

 

15 de diciembre de 2017

Muere a los 84 años de edad.

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