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Nacional

¿Qué podría vencer a AMLO? Sólo que él mismo se meta el pie, dicen politólogos y encuestadores

Sin Embargo | Jueves 01 Febrero 2018 | 16:29 hrs
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#PositivosYNegativos | Andrés Manuel López Obrador camina a la elección del 1 de julio como el enemigo a vencer. Pero no tiene el triunfo asegurado y podría perder como en 2006 y en 2012. Sin embargo, coinciden especialistas, es un nadador a contracorriente. Y esa suerte de salmón es la causa de los grandes obstáculos que hoy le toca enfrentar.

“El Peje” no es el mismo de antes, destacan. AMLO llegará a los comicios con más experiencia y conocimiento. Tiene la ventaja de su abrumadora presencia y carisma en los sectores populares; es la referencia del voto antisistémico –que es, quizá, su carta más fuerte–; cuenta con su Movimiento de Regeneración Nacional  y le beneficia el desgaste de las administraciones federales de los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional.

En este balance de claroscuros, habrá puja de pesos pesados: el sistema contra el candidato de las izquierdas. La pregunta no es si la tercera será la vencida, sino qué virtudes le impulsan y qué defectos podrían hundir a AMLO en la contienda electoral.

SinEmbargo realizó el ejercicio que hoy se presenta con historiadores, politólogos y directivos de casas encuestadoras que opinan, con base en un mismo cuestionario, sobre los positivos y negativos de los tres precandidatos a la Presidencia más avanzados en las encuestas: Andrés Manuel López Obrador (Juntos Haremos Historia), Ricardo Anaya Cortés (Por México al Frente) y José Antonio Meade Kuribreña (Primero México). Esos positivos y negativos serán los que, al final, impactarán en el ánimo de los ciudadanos para llevar a uno u otro a Los Pinos.

PRIMERA DE TRES ENTREGAS

Ciudad de México, 28 de enero (SinEmbargo).– En la que será su tercera contienda presidencial al hilo, Andrés Manuel López Obrador se perfila, hasta hoy, como el favorito del electorado, de acuerdo con las encuestas nacionales más recientes, pero con el agravante de dos fracasos en las urnas a nivel federal: uno en 2006 y otro en 2012. Hoy, mencionan historiadores, politólogos y encuestadores consultados por SinEmbargo, “El Peje” no es el mismo de antes; tampoco las estructuras políticas y sociales que lo apoyan o que se le oponen. ¿Qué cambió? ¿A qué se enfrenta AMLO y qué lo impulsa?

Historiadores como Lorenzo Meyer Cossío, del Colegio de México (Colmex) y Luis Alberto de la Garza Becerra, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), así como los politólogos Enrique Toussaint, de la Universidad de Guadalajara (UdeG); Gibrán Ramírez Reyes, de la UNAM; Gustavo López Montiel, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM); José Fernández Santillán, también del ITESM y Víctor Manuel Reynoso Angulo, de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), además de los directores de las casas encuestadoras Demotecnia y Parametría, dieron su opinión sobre los factores positivos y negativos que podrían impulsar o hundir al candidato de las izquierdas.

El próximo 1 de julio los votos estarán divididos, refiere Rodrigo Galván de las Heras, director general de la casa encuestadora Demotecnia. Una parte apoyará las posturas antisistema –como las de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y el Partido Acción Nacional (PAN)– y otra se decidirá por los que se oponen radicalmente a López Obrador –y que votarán por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) o por el mismo PAN, ahora aliado con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y con Movimiento Ciudadano (MC)–.

Lo cierto es que “la elección será de dos y no de tres”, concuerda Francisco Abundis, director general de Parametría, quien como Galván de las Heras, anticipa que López Obrador acapare el voto antisistema. No obstante, comenta, si Ricardo Anaya Cortés o José Antonio Meade Kuribreña declinan, la balanza se inclinaría a favor de uno de ellos, quien ganaría los votos del otro. Así, la elección tendría márgenes de votación cerrados y la victoria de AMLO sería menos clara o contundente.

El “eterno candidato” parece ir con viento en popa para salir victorioso, aunque también hay obstáculos que podrían hundirle el sueño. Quizá el principal de ellos sea su “enfrentamiento con los intereses creados”, como destaca el historiador, académico y politólogo Lorenzo Meyer Cossío.

Para el profesor emérito del Colmex, AMLO representa una amenaza para la alianza entre los grandes capitales y el PRI, que es una oligarquía con un “arreglo en donde la corrupción es parte sustantiva”, siendo que podría exigir rendición de cuentas a esa “mafia del poder”.

López Obrador, no obstante, tiene muchas posibilidades de salir avante, sobre todo por la coyuntura actual de “deterioro”, explicó el autor de Distopía Mexicana, su más reciente libro, donde reprueba el actuar de los últimos cinco años del Gobierno mexicano y lo contrasta con los paupérrimos resultados que le ha dado a los ciudadanos.

Ese deterioro, dice Meyer, lo ejemplifican el PRI, que regresó a Los Pinos este sexenio y que no goza de buena reputación, y el PAN, que es el partido que desperdició una oportunidad histórica –la de la transición democrática– al gobernar “igual o peor” que el PRI: “sin proyecto, con la misma corrupción, sin rumbo”.

Pero falta que AMLO pueda superar “la enorme cantidad de dinero que se pone en las campañas para destruirlo”, así como las estructuras burocráticas, incluidas las de las autoridades electorales, mismas “que no son neutras” y que lo obligarán a tener que “ganar de manera abrumadora para poder sobrepasarlos”, reflexiona el historiador del Colmex.

¿Qué tendrá más peso entonces: el sistema al que se opone, o la resistencia que AMLO y Morena representan?

Lorenzo Meyer dice que, López Obrador, tiene el reto de superar, con una votación abrumadora, la enorme cantidad de dinero que se pondrá en su contra durante la campaña presidencial. Foto: Saúl López, Agencia Cuartoscuro.

CLAROSCUROS DEL PODER DE AMLO

De acuerdo con los analistas consultados, el handicap de López Obrador tiene claroscuros. Por la vía positiva, está la ventaja de su campaña permanente en los sectores populares, la construcción de un movimiento como el de Morena, el desgaste de las administraciones recientes y el voto duro a su favor –de al menos 7.6 millones de votos potenciales, refiere Buendía & Laredo–.

Sin embargo, tendrá que cuidar los sufragios de corte antisistémico de la clase media –que en gran medida se disputa con el PAN– y evitar generar desconfianza con grupos de élite política y empresarial, como cuando en 2012 se opuso a la apertura del sector energético y a la inversión privada.

En la actualidad, el primer punto a favor de Andrés Manuel es su referente como el candidato antisistema, concuerdan los especialistas. Inclusive, algunos mencionan que asimismo será el depositario del voto nacionalista en México –por aquello de su discurso contra Donald Trump–. Esta situación abonaría a su posible victoria.

Enrique Toussaint dijo, en ese sentido, que la diferencia de ahora es que AMLO arremete sólo en contra de la clase política y ya no en contra del empresariado, como pasó, por ejemplo, en las elecciones de 2006. Su discurso ha cambiado, observan politólogos, historiadores y encuestadores. Ya no es tan radical. “Ha venido atizando y moderando posturas que antes le generaban rechazo en sectores sociales”, comentó Toussaint.

Ejemplo de ello es el acercamiento entre AMLO y el empresario regiomontano Alfonso Romo Garza, quien pasó del amor al odio por el tabasqueño. Mientras que en 2006 apoyó campañas de desprestigio contra “El Peje”, este año figura como el coordinador de trabajos para su proyecto de nación 2018-2024.



No es el único con el que Obrador limó asperezas. También su proyecto incluye alianzas con el PRD, MC, PES y PT, por mencionar algunos ejemplos. Esta estrategia es vista por los analistas como un mensaje que puede convencer a algunos electores, de diferentes sectores al interior del país, que no han sido tradicionalmente sus votantes –no es fuerte en el norte y bajío del país–.

Y lo que explica gran parte de sus derrotas, dicen los politólogos, es que su voto sigue estando excesivamente concentrado. No obstante, su peso electoral es contundente por ahora. El promedio de resultados de los ejercicios demoscópicos de Buendía & Laredo, Consulta Mitofsky, Grupo Reforma, el Gabinete de Comunicación Estratégica, además de una atribuida a la Presidencia de la República, plantea que el tabasqueño saldrá victorioso con al menos 9.71 puntos porcentuales de ventaja sobre su opositor más cercano.

La precandidatura de López Obrador a la Presidencia de México se ha fortalecido incluso en estados que antes le eran adversos, por ser territorios dominados por PRI y PAN, como es el caso de Nuevo León. Foto: Cuartoscuro

Paradójicamente, las alianzas que está realizando y que lo alimentan de votos frescos, también incluyen la apertura a diversos actores políticos con ideologías opuestas que podrían resultarle contraproducentes. Es el caso de la ex panista Gabriela Cuevas, quien fuera su detractora, o de Cuauhtémoc Blanco, quien representa a un partido de ultra derecha [el PES]. Incluso están Tatiana Clouthier, la ex blanquiazul que hoy coordina su campaña política, y Susana Harp, coordinadora de Morena en Oaxaca y familiar del empresario Alfredo Harp Helú –detractor de AMLO-.

A ello se suma el factor del discurso, que según de la Garza, Reynoso, Santillán y Toussaint, no es “sólido” puesto que se basa en los odios y resentimientos de la gente contra la clase política. Sin embargo, reconocen que sus posturas son más concretas que las de sus oponentes: Su proyecto nación 2018-2024 se centra en abatir la corrupción y en generar condiciones dignas de vida para la población con un gobierno democrático y abierto, en el que, por ejemplo, el fuero presidencial sería un hecho y las declaraciones patrimoniales obligatorias.

“Los errores políticos derivan de este pragmatismo al aliarse con sectores que no son progresistas o incluso conservadores. Deja muchas dudas de cómo sería su gobierno y el estado del partido [Morena] es muy confuso, pues sus sectores tradicionales y más comprometidos han sido desplazados por personas que se han unido recientemente y que pertenecían a otras organizaciones”, comentó el historiador Luis Alberto de la Garza Becerra.

No hay que olvidar que algunos “amigos” de AMLO ya le resultaron un tiro por la culata, llámese Eva Cadena, Gabino Cué, Graco Ramírez, Gustavo Ponce, Juan Sabines Guerrero, Mario Alberto di Costanzo, Polimnia Romana, Rafael Acosta (“Juanito”), René Bejarano, Rigoberto Salgado, entre otros.

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