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Opinion

Mesa de transición entre padrinos

| Viernes 08 Abril 2016 | 00:14 hrs

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Custodios encienden la burocracia

Delitos de “bajo impacto”, desafíos

Mejía Borja se observa incómodo


Los custodios del cereso en San Guillermo pusieron el dedo donde duele y no fue por accidente o casualidad, su protesta de ayer debe ser tomada con seriedad, reducirla a un exabrupto sería desconocer una realidad que agobia a la burocracia estatal. Alegan un problema que cala hondo, la sobretasa de un servicio médico que llaman de segunda y la ausencia de certeza en su foja de jubilación.

Con la reforma legal de Pensiones Civiles, en la era González Tachiquín, anunciaron que los burócratas sin prestaciones ni servicio médico, es decir los eventuales inscritos en nómina de contratos semestrales que representan la enorme mayoría, recibirían las prerrogativas del sistema pensionario tradicional, reconociéndoseles sus años de servicio, además accederían al servicio médico.

Para los burócratas en esa condición de franca injusticia laboral, el caldo salió más caro que las albóndigas, pues pagan el doble que los inscritos en el sistema tradicional de Pensiones, mientras su servicio médico era de menor calidad. Una injusticia no suple a otra, con agravante mayor, no tienen garantía de que les hayan reconocido su antigüedad para efectos de jubilación.

Los custodios levantan una bandera que podrían hacer suya los candidatos de oposición o el independiente, por lo mismo –pensando mal a fin de acertar- es válido suponer que esa manifestación de inconformidad está manipulada con propósitos partidistas, o por lo menos orientada en esa dirección. No es casualidad que hagan huelga de brazos caídos a cinco días de empezadas las campañas.

Dado que se trata de un problema real, no inflado y mucho menos inventado, el equipo Swat de gobierno y los chicos de Mario Trevizo están obligados a elevar de naranjas a rojas, etapa uno, las alertas laborales en la administración estatal. Los centros burocráticos menos controlables son susceptibles al contagio, la inconformidad podría correr con la misma facilidad que la influenza y si crece no habrá Tamiflú que la detenga, por más cajas que proporcione el secretario más influyente del último tramo.

Otro tema de alta sensibilidad social que sube las alertas, es el aumento en los delitos de “bajo impacto”, oponiéndolo al socorrido concepto contrario. Un somero repaso de robos y asaltos en los últimos dos o tres meses, descubriría que van en peligroso aumento. Ayer el asalto de dos camiones de volteo, a manos de un comando armado, coronó la estadística.

Los candidatos que recorren las colonias populares detectan el hecho por reclamo directo de los electores. Quizás para efectos mediáticos carezca de importancia, el robo a una casa habitación ordinaria no es noticia de alto impacto, pero pega y pega muy duro en la persona perjudicada. Sume los robos de todos los días y comprenderá el problema.

Encarrilados con escaladas y alertas ciudadanas, apunte una más: las manifestaciones sociales crecen en número y beligerancia. Los lecheros, los barzonistas, los custodios del cereso, rancheros defraudados por SCT en el Libramiento Oriente y varios etcéteras más.

Son signos de los nuevos tiempos, apueste doble contra sencillo que seguirán creciendo, abono gratuito e inmejorable para el soñado frente ciudadano que Javier Corral busca con obsesión de científico trastornado.

Un energizado Kike Valles se convirtió en el rostro elegido por el alcalde Garfio para formalizar el “No” definitivo a la licitación del alumbrado público, un negocio de 1,100 millones de pesos con cargo a las arcas municipales, cuyo proceso licitatorio, ayer declarado desierto, despertó sospechas desde el primer día.

El dictamen del Comité de Compras, leído por el nuevo y flamante Oficial Mayor que en esta faena busca hacerse con orejas y rabo, es resultado de una decisión que Javier Garfio tomó desde el primer día en que regresó a la Presidencia Municipal, en su segunda etapa.

Si el edil dio largas para anunciarla, era sólo en razón de que buscaba los mecanismos para dotar de argumentos legales la reversa. Previsiblemente llegarán demandas y contrademandas, es a fin de cuentas un proceso legal, pero la experiencia en estos temas es que el proyecto se acabó, dijo adiós y hasta pronto, quedó atrás, está cerrado, cancelado hasta que llegue otro nuevo, desprovisto de viabilidad, no es factible, desgastado, agotado, sin reversa ni remiendo...

Ricardo Mejía Borja, tesorero municipal y uno de los principales promotores de la legalidad de la licitación revocada, se abstuvo de votar, alegando que el proceso licitatorio fue vulnerado en todas sus partes. Ricardo es un funcionario experimentado, tiene expediente laboral al servicio de tres gobernadores y otros tantos alcaldes, de modo que sabe lo que hace.

Es claro, sin embargo, que luce incómodo con esa determinación, no le gustó ni la forma ni el fondo. Es de suponer que valore su renuncia, como profesional que es del servicio público, sabe que trabajar sin la confianza de los superiores es inaceptable en cargos de tanta relevancia. Ricardo es inteligente. ¿Se irá? Es la pregunta que corrió ayer en el primer círculo, luego de su voto particular y razonado, al estilo de parlamentario, emitido en el Comité de Compras.

Algo sucederá, nadie con sentido común puede afirmar que una administración municipal trabaje en armonía con públicas diferencias entre sus principales funcionarios. Espere noticias.

Eugenio Baeza es travieso, por lo visto ayer durante la conferencia del locutor en receso, tiene afición a la vagancia. Mientras el Comité de Compras del municipio declaraba desierta la licitación para cambiar luminarias, el presidente suplente compartía la mesa principal con los independientes en la campaña.

Sonriente, desinhibido, con aires del que avanza sin mirar atrás, estuvo al lado de Chacho Barraza, Enrique Terrazas, Javier Mesta, Federico Terrazas, el patriarca, y desde luego Pedro Ferriz de Con. Esa foto es para la historia, describe un ejercicio de transición entre el padrino de la IP chihuahuita que va de salida, Federico, y el que puntea para suplirlo, Eugenio.

Los independientes están felices, parte significativa del capital local está a su lado. No hagan cuentas alegres, muchos de los que ayer acompañaron a Chacho y los otros, entre ellos Eugenio y Federico, son los mismos que organizan cenas a Enrique Serrano y Javier Corral. El dinero no tiene color y si por obligación habría que ponerle uno, sería el verde con que pintan al Tío Sam.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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