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Opinion

* Riesgos de la desmesura

| Lunes 20 Junio 2016 | 00:12 hrs

|

* PRI profundiza el descrédito

* ¿Impugnar para negociar?

* No, dicen Marco y Lucía

E
n la noche del domingo cinco de junio se apreciaba un clima político que bien podría calificarse de normal; los ganadores con la euforia de la adrenalina festejando sin asumir actitudes triunfalistas; los perdedores intentando asimilar el trago amargo, resignados a lo inevitable. Todo dentro de lo previsto.

Esa misma noche Lucía Chavira salió con dignidad a reconocer su derrota, y tuvo el detalle de felicitar a los panistas por su triunfo. No se refirió específicamente a Maru Campos porque, después se supo, le indignaba la guerra sucia que los panistas desataron contra ella, involucrando a su familia.

Teto se escondió durante días y después apareció para prometer expulsar a los traidores del PRI, sin jamás aceptar públicamente la derrota. Pero Enrique Serrano se presentó el lunes seis a reconocer lo que era una realidad: el triunfo de Corral. Cada quien a su estilo y convicción democrática se tragó el sapo.

Hasta ahí todo iba bien, si acaso extrañó que César Duarte, en su calidad de gobernador de todos los chihuahuenses, no felicitase a los ciudadanos por la jornada ejemplar, ponderando una elección que transcurrió sin contratiempos, razonablemente participativa. El trillado discurso de siempre se lo guardó; sin embargo, eso hubiese sido un plus sin mayores consecuencias.

Por todo lo anterior causó sorpresa la impugnación que presentó el PRI al cuarto para las doce, alegando que la elección estuvo contaminada por una cantidad de 171 mil boletas adicionales a la cantidad de empadronados. Otros decían que 200 mil, para el caso es la misma.

El PRI está en su derecho de impugnar, los especialistas toman ese hecho más como una acción desesperada que como un recurso legal con perspectivas de éxito, pero nadie les niega su derecho.

Parece difícil que una acción de esa naturaleza prospere: en Juárez Teto Murguía perdió por cien mil votos, por favor, cómo pretende anular esa elección apabullante adversa a sus intereses; Serrano por 117 mil en todo el estado, los que significan muchos votos para suponer manipulaciones.

No obstante decidieron correr el riesgo, un riesgo que los aproxima –aún más- al descrédito social, pues si los especialistas tienen razón, esa impugnación estaría condenada al fracaso, en cuyo caso habla de malos perdedores.

En fin, hay que esperar; el Tribunal resolverá en su momento y si lo hace a favor del PRI, prepárese para otra jornada completa, pues aunque no estén impugnadas todas las elecciones, con el hecho de acreditar que hubo esa cantidad de boletas de más, es suficiente para nulificar la elección en su conjunto y volver a empezar de cero.

De ese tamaño es, en términos generales, el recurso promovido por el PRI, que no va contra los candidatos del PAN, ni siquiera contra Javier Corral en lo particular, va contra un hecho que involucraría directamente al INE, algo no visto anteriormente.

Otra versión de la impugnación es que César Duarte habría ordenado el recurso legal con propósitos de negociar. Es lo más desfachatado que alguien pueda decir ¿Negociar con quién, para qué o específicamente qué?

Lo único que a Duarte le interesaría negociar sería que dejen en paz las demandas en su contra, que cierren el episodio de la Procuraduría General de la República, lo que no sucederá jamás, Javier Corral basó su campaña precisamente en el ofrecimiento de llevarlo ante la justicia, pensar en que cederá ahora que se ve ganador, es un despropósito. Explorará cuanta alternativa encuentre viable para cargarla sobre la cuenta de Duarte. Es un asunto personal, ni siquiera tiene que ver con la justicia, simplemente lo quiere ver destruido o en la cárcel.

Frente a una realidad de encono que involucra a los dos personajes de la política doméstica más encumbrados en la entidad, Javier Corral como gobernador electo y César Duarte como gobernador en funciones, siempre habrá riesgos de inestabilidad social.

Es el momento en que ambos empiecen a pensar más en la entidad y menos en sus pasiones personales. Javier Corral no contribuye a una transición sin traumas, manteniendo el discurso de candidato, con la insistencia de cárcel para Duarte y opuesto a los mecanismos financieros –llámenle deuda, burzatilizacion, préstamo o como quieran- necesarios para cerrar la administración.

Y desde luego que Duarte tampoco abona a la armonía impulsando una impugnación que no parece tener destino, alentando de pasada una campaña de su partido para demostrar que hubo condiciones suficientes para anular la elección.

Si los días posteriores a la elección todo transitaba por los cauces normales, en los últimos días hay manifestaciones que muestran signos de alarma, expresiones de choque que podrían paralizar al estado, como dijo nada menos que Jaime Herrera, el responsable de las finanzas estatales.

Bajarle un rayita de todos lados sería lo más conveniente; muestren los actores compromiso social, verdadero liderazgo y hagan un espacio a la cordura. Pueden mantener sus posturas, no necesitan renunciar a nada, simplemente olviden las declaraciones y acciones que contribuyen al enrarecimiento social y político.

Para el PRI, su candidato perdedor y el gobernador fue un golpe demoledor, es de suponer que quedaron devastados, pero así es la democracia, con todos sus vicios y deficiencias ha sido de utilidad para la alternancia en el país. Y si Javier ya les arrebató lo que más querían, aguarde el uno de octubre, cuando se hará cargo del Estado y mandará sobre todas las instituciones, incluidas las de justicia, del estado. Entonces haga lo que tanto ha dicho, pero en el inter ayuda mucho a la transición que se conduzca con prudencia.

Llama la atención que Lucía y Marco Adán Quezada, a quienes también noqueó la derrota, asuman el golpe de manera diferente. Decidieron no impugnar, siendo que en la línea de perdedores salieron menos raspados que sus compañeros priistas.

La suya no es una pose, Lucía fue la única que esa misma noche reconoció la derrota y felicitó a los panistas por el triunfo, después declara que no impugnará, en choque directo con los dirigentes de su partido.

Como la quieran poner, en medio de un ambiente de frustraciones entre los derrotados y amenazas de cárcel de los ganadores, es refrescante que alguien mantenga la dignidad, eso tiene valor.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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