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Opinion

* La transición, en su peor momento

| Lunes 08 Agosto 2016 | 00:46 hrs

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* Angustia por la próxima quincena

* Bursa y UACh, errores de cálculo

* Reacción desesperada contra Uber

E
ntre la noche del jueves y la mañana del viernes pasado, la transición gubernamental de Chihuahua ingresó a su peor momento, con César Duarte y Javier Corral confrontados en asuntos litigiosos, sin ánimos de suavizar diferencias o contener egos.

En el límite del tiempo para impugnar la sentencia del Tribunal Electoral local, sobre el resultado de la elección estatal, Memo Dowell promovió un recurso de apelación, manteniendo el litigio electoral hasta el tres de octubre –si el Trife se toma el tiempo disponible- un día antes de la entrega constitucional.

El líder del PRI justifica la impugnación en la leyenda urbana de que Miguel Ángel Osorio Chong habría intervenido contra el PRI de Chihuahua. Nada más absurdo, pero un grupo reducido de priistas mantienen la excusa de Gobernación como explicación a su estruendosa derrota.

La desesperada apelación pateó el hígado de Corral, le choca que habiendo ganado incuestionablemente, por más de cien mil votos, continúe litigando su triunfo, distraído en esos asuntos temporales, en lugar de ocuparse en preparar, con programa y equipo, su arribo al gobierno.

Horas después de la apelación, a eso de las diez de la mañana del viernes pasado, el juez Juan Antonio Trejo, quien conoce del amparo contra la bursatilización, opta por alargar su decisión, pues pudiendo resolver el viernes, la pospone hasta hoy lunes, prolongando con ello la angustia de Duarte y Herrera, que ven agotarse los tiempos sin que puedan materializar el dinero autorizado por el Congreso, desde el seis de julio, hace más de un mes.

¿Coincidencia entre la apelación y la indefinición del juzgador Trejo Espinoza? Dicen que no existen en política, por lo mismo se infiere que el juez pospuso su resolución en respuesta al recurso de apelación presentado por el PRI contra la sentencia del Tribunal local, que avaló la elección.

Entrampada la bursatilización e irresuelta la legalidad de la elección, los términos de la transición llegan a un punto muerto, donde los que pierden son miles de familias chihuahuenses cuyos pagos de gobierno permanecen atorados, agravando más el riesgo del colapso financiero y sus peligrosas consecuencias para la entidad.

No hay datos de que hayan suavizado sus posturas durante sábado y domingo, de modo que hoy será uno de los días más importantes de la presente transición.

Si el juez otorga el amparo en definitiva, todo habrá terminado, pues litigar el amparo –aunque lo gane el Estado- tardaría mínimo dos o tres meses y lo que no tiene la administración Duarte, aparte de dinero, es tiempo.

El problema con la bursatilización, ciertamente contenida en la Ley de Ingresos, es en el fondo un error grave de cálculo y arrogancia política. La administración Duarte jamás consideró la posibilidad de una derrota y eso le hizo tomar decisiones sin asidero político.

Supuso que pasando la elección el Congreso aprobaría el nuevo movimiento financiero y tendría dinero suficiente para tapar hoyos y cerrar la administración con solvencia. Nada, el domingo cinco de junio en la noche todo cambió, pero en gobierno siguieron con su mismo plan, como si nada hubiese pasado.

Erróneamente supusieron que pasaría el cohetón bursatilizador, con la omisión de un Javier Corral envalentonado por la victoria. Pudieron hacerlo antes de la elección, una mancha más al tigre no significaba gran cosa, se confiaron del éxito en las urnas y hoy pagan las consecuencias.

Lo mismo, pero agravado, sucedió con la elección en la Universidad. Igual porque pudiendo desahogarla sin contratiempos, a la orden del gobernador actual, la enviaron hasta pasada la elección. Agravado, ya que además modificaron la Ley Orgánica de la UACh para cambiar la fecha de la elección.

A estas alturas ya hubiese rector electo, en los términos originales de la ley lo habría puesto César Duarte sin despeinarse y Javier Corral no hubiese tenido otra más que permanecer de brazos cruzados.

En cambio, ahora Duarte puede hacer poco o nada para imponer sus recomendaciones, esa prerrogativa es completamente de Corral, pues los instrumentos de control –Congreso y Auditoria Superior- en menos de dos meses estarán en poder del nuevo gobernador. Al que hoy temen es a Javier, no a Duarte.

Modificaron la ley para dejar en manos del nuevo gobernador la elección de rector, el colmo de una pésima estrategia, acomodarle las leyes al adversario. Como dice el clásico: sólo se comete un error, los demás son consecuencias. En este caso el error fue verse ganadores antes de que la gente saliese a votar.

En la administración discrecional de errores y desaciertos, otro de mayor actualidad. El Vivebus, ha sido un viacrucis para la administración de Duarte y para los usuarios, un caos de principio a fin. Cada “solución” generó más problemas, en ininterrumpida cadena de pifias hasta terminar por desquiciar el servicio.

Cuando falta un par de meses para entregar el gobierno, Gustavo Morales anuncia nuevas soluciones para el transporte público, lo hace como si estuviesen entrando al gobierno o su historia los avalase. El director del transporte presenta de buenas a primeras la “genial y muy original” idea de adquirir microbuses y soltar 250 concesiones para taxistas.

Su propósito es claro: con los microbuses amenaza el monopolio de la mafia cetemista en cuanto a control de las buenas rutas, como la Sacramento y otras; con las nuevas concesiones de taxistas pretenden resolver la amenaza Uber.

Otra vez a la misma, son acciones desesperadas, de ocurrencia, sin viabilidad. Está demostrado en otras ciudades que los microbuses generan más problemas de los que resuelven y las nuevas concesiones quedarán acaparadas por los líderes gremiales de siempre, ignorando a los choferes que pagan renta por las placas.

Lo que no resolvieron en cuatro años, jamás solucionarán en cuatro semanas, dejen las cosas como están y que sea el nuevo gobierno el que levante su tiradero. Se los echarán en cara, sin duda, pero ahora el problema será de Javier y sus colaboradores.

Con sus últimas “soluciones” habrá más trastornos, no compliquen más el problema, pensar en Chihuahua -aunque sea por un momento- les vendría bien.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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