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Opinion

Un gobernador aislado e irritable

| Viernes 18 Agosto 2017 | 01:13 hrs

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Ejércitos del mal dominan la sierra

Planchan deslucida Ley Electoral

Acuña cede a cambio de promesas

 F
alta mes y medio para un año en el cargo, es decir transita los inicios de su administración y Javier Corral acusa en público expresiones de ser un gobernador aislado e irritable. Algo lo enfada al punto de perder la calma frente a cámaras y grabadoras.

Le preguntan por la balacera en Madera y contundente responde con un “No hubo tal enfrentamiento”, siendo que horas antes la Fiscalía, a cargo de Peniche, reportó los saldos de la refriega y los habitantes de la región no hablan de otro tema.

Quizás su molestia encuentre explicación en que pasa el tiempo y no hay esperanza objetiva de hacer que César Duarte cruce la frontera y comparezca ante los tribunales del fuero común, el mayor deseo del disperso mandatario.

Hace sentir su frustración en improvisadas declaraciones: “Nos parecen contradictorios los esfuerzos por deportar a mexicanos trabajadores honestos que contribuyen con la economía de Estados Unidos, pero permiten que un delincuente se refugie en el sistema migratorio de Estados Unidos. Esto no genera buena imagen al gobierno (de Trump)”, dijo en Juárez al terminar el encuentro binacional “The Borderplex Alliance”.

En su obsesión por detenerlo pierde perspectiva. El gobierno norteamericano ni por enterado se da de los asuntos domésticos en Chihuahua, en consecuencia el caso Duarte no existe en sus altas esferas y mucho menos altera en modo alguno su menguada imagen pública.

Fuera de Chihuahua a nadie le importa la suerte de Duarte ni los esfuerzos de Corral por detenerlo. Pensar en que tenerlo allá es una contradicción de Trump, carece de sentido y muestra su desesperación y enfado.

Que Duarte haya resultado más duro de pelar que una vieja gallina silvestre, no autoriza al gobernador Corral a desquitarse con miembros de la prensa. Inadmisible el empujón, después golpes de su escolta, a la colega del Diario de Juárez, Itzel Ramírez, que sólo hacia su trabajo.

El señor está en su derecho de aceptar entrevistas y ofrecer ruedas de prensa en razón de sus intereses informativos e incluso responder o ignorar preguntas banqueteras. Eso nadie se lo niega, pero usar la fuerza física para deshacerse de reporteros a su ver incómodos, es de lo más primario y rupestre.

El gobernador, Javier Corral no su vocero, debe ofrecer una disculpa pública a la reportera agredida. Corre tiempo para el desagravio.

El desplante, sin embargo, sirvió para exhibir su aislamiento del Chihuahua real, el que todos los días enfrentan el ciudadano común y, peor, de su gabinete. Pretender ocultar una balacera donde participaron alrededor de 150 gatilleros armados con fusiles de asalto y metralletas montadas en vehículos blindados, está fuera de todo sentido común.

¿Por qué Javier Corral negó el hecho sin titubear? La respuesta sólo puede ser porque lo ignoraba y en consecuencia, siendo en teoría el hombre mejor informado del estado, esa balacera jamás sucedió para él.

Que los funcionarios en áreas de seguridad lo mantengan desinformado en temas de la mayor relevancia, es muy grave. Pero que tampoco se entere de los hechos antes de que la Fiscalía acepte en público los acontecimientos y presente saldos de los mismos, inconcebible.

¿En qué mundo gobierna el señor Corral Jurado? ¿Es acaso parte de una realidad paralela en la que el mundo es color de rosa y los sicarios del mal resuelven sus controversias lanzándose rosas? O la otra, está enterado pero deliberadamente decide ocultarlo, entonces más que irresponsable es cínico.

Lo dijo GPS en columnas anteriores, la presente será una reforma electoral de bolsillo, es decir pequeña e intrascendente. Marginada Kristal Tovar, la Presidencia del Congreso dejó en manos de la comisión a cargo de Miguel La Torre la votación previa antes de someterla la Iniciativa al Pleno. No hay sorpresas.

Eliminarán la transferencia de votos entre partidos, pavor de los nanos que parasitan el sistema electoral mexicano; mantendrán los chorros de financiamiento público sin aplicar castigos ejemplares a quienes sobrepasen los topes de campaña y harán pedir licencia a los funcionarios actuales interesados en reelegirse, obligando de pasada a que los independientes ratifiquen las firmas, como requisito para registrar su candidatura.

En términos de interés ciudadano o avanzada democrática absolutamente nada. Conservan el número de distritos, mantienen los pluris tal y como están actualmente, lo mismo que el porcentaje para que los nanos sigan disfrutando de las prerrogativas. Ningún avance en lo que llaman democracia participativa. Nada, esa reforma es irrelevante.

Los presidentes independientes esbozaron una tímida inconformidad, pero en realidad ni a ellos les perjudica. Juntar las firmas desde la alcaldía es relativamente sencillo, hasta con los trabajadores administrativos y sus familias. Ahora, si de plano tienen dificultades o no pueden, mejor que desistan de la reelección.

Y en cuanto a los ediles emanados de partidos, lo mismo. Separarse un día antes de que inicie el proceso es mejor para ellos. Sería ingenuo por ejemplo, suponer que Maru Campos dejará de mandar en la alcaldía de Chihuahua sólo porque nombraron obligadamente un interino.

Desde luego que no, seguiría dictando órdenes y beneficiándose de los recursos humanos, económicos y materiales de la administración, de la misma manera que lo han hecho todas las autoridades en la historia electoral reciente del país. Para ellos es mejor separarse, así no los acusan de peculado electoral.

A cambio de promesas, José Acuña, todavía líder del sindicato del Cobach, dobló las manos. La junta realizada antes de conjurar el paro general programado para ayer, en la que participaron funcionarios de la Secretaría de Educación y de la Dirección, sólo estableció acuerdos a futuro.

Que reinstalarán a los maestros despedidos, siempre y cuando no haya causales del cese. ¿Quién decidirá cuáles son o no esas causales? Pues la señora directora. Y que les pagarán las prestaciones detenidas. Ajá, es lo que han dicho en los últimos meses. En cuanto a que regresarán a los comisionados, pues sólo faltaba que también les quitaran eso, pero tampoco lo entregaron por adelantado, el compromiso es que irán incorporándose al sindicato progresivamente.

Como se ha dicho, a menos que haya un acuerdo plasmado con letras chiquitas que ponga fecha a la renuncia de Ortuño, el gran perdedor en ese movimiento se llama José Acuña.

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